Imagen generada por la IA Gemini con fines ilustrativos.Tras un cierre de primavera marcado por la volatilidad, los mercados emergentes lograron un respiro durante el mes de julio de 2026. Según el más reciente informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), los flujos de cartera de no residentes regresaron a terreno positivo, alcanzando los US$18.800 millones. De acuerdo con la entidad, esta cifra marca un giro significativo tras las salidas de US$18.000 millones registradas en junio y de US$25.200 millones en mayo.Además, explicó que el repunte de julio no se debió a una normalización total del mercado, sino principalmente a que la frenada en la liquidación de acciones permitió que la solidez de la renta fija destacara en el balance final.Sin embargo, a pesar del tono positivo de julio, el IIF advierte que la estabilidad actual es condicional y enfrenta tres riesgos principales para el otoño. También señaló que la evolución de estos factores definirá si esta estabilización madura hacia una recuperación genuina o si es interrumpida por un endurecimiento de la liquidez global.En primer lugar, la posibilidad de un aumento de tasas en septiembre por parte de una Fed liderada por Warsh podría elevar el listón para los activos emergentes.Además, las acciones coordinadas entre el Tesoro de EE. UU. y Japón para fortalecer el yen podrían encarecer los costos de financiamiento de las estrategias de carry trade, forzando un reequilibrio de posiciones.Finalmente, el riesgo de conflictos en el Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz mantiene la amenaza de nuevos picos en los precios de la energía, afectando de manera desigual a importadores y exportadores de petróleo.Emisión de deuda pública tocó niveles récordEl comportamiento de los flujos mostró una clara división entre clases de activos. La deuda continuó siendo el pilar de los mercados emergentes, con entradas que sumaron US$26.700 millones en julio. De acuerdo con el IIF, este apetito por la renta fija se vio respaldado por una emisión soberana récord, que en lo que va del año ya alcanza los US$187.000 millones, el nivel más alto registrado hasta la fecha.Por el contrario, el mercado de acciones cumplió su tercer mes consecutivo de salidas, aunque con una mejora sustancial. Las desinversiones en renta variable se redujeron a -US$7.800 millones, una cifra muy inferior a los -US$46.100 millones de junio. El instituto destacó que esta moderación sugiere que la presión de venta, especialmente en los mercados tecnológicos de Asia, está perdiendo intensidad en lugar de contagiarse a otros sectores.Asia lidera y América Latina se mantiene firmeA nivel regional, Asia emergente protagonizó el mayor cambio de tendencia, pasando de ser el principal lastre en junio a ser el mayor contribuyente en julio con entradas totales de US$9.300 millones. No obstante, China sigue siendo una excepción, manteniendo una salida constante de capitales tanto en deuda como en acciones debido a la debilidad de sus indicadores manufactureros y el bajo rendimiento de sus bonos soberanos frente a los bonos del Tesoro de EE. UU.América Latina, por su parte, mostró un desempeño sólido y resiliente. La región atrajo US$5.500 millones en julio, un incremento notable frente a los US$2.500 millones del mes anterior. Este flujo estuvo compuesto casi en su totalidad por inversiones en deuda (US$5.900 millones), mientras que el flujo de acciones se mantuvo prácticamente plano. El atractivo de la región sigue anclado en historias de altas tasas de interés reales, que atrajeron a los inversores hacia finales de mes. Además, países como Chile destacaron en el mercado primario con transacciones de deuda significativas en un entorno donde los mercados se mantuvieron abiertos a pesar de la volatilidad en los precios del petróleo.Otras regiones como Europa emergente captaron US$4.100 millones (lideradas por Turquía), mientras que en Medio Oriente y África (MENA) los flujos se mantuvieron planos.—