Patricia Ramírez, psicóloga: «Acompañar a tu hijo en una ruptura no es quitarle el dolor, es permitirle sentirlo sin que se sienta solo»

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Las rupturas sentimentales siempre son duras, y cuando quien atraviesa el desamor es un hijo, para los padres puede resultar especialmente difícil saber cómo gestionar la situación para que sufra lo menos posible. En este tipo de situaciones, aparece el impulso de proteger, dar consejos e incluso intentar solucionar el problema. A veces, la implicación es tan intensa que los progenitores acaban convirtiendo el duelo ajeno en propio. Estas actitudes, aunque se hacen con la mejor intención, puede resultar contraproducentes, por lo que la psicóloga Patricia Ramírez recomienda evitarlas. «No deberíamos convertir el dolor de nuestro hijo en nuestra propia batalla», explica. Asimismo, marca algunas líneas rojas que los padres no deben cruzar: «No hables nunca mal de la pareja», «no tomes partido» y «no trates de resolver un duelo que solo él o ella pueden resolver». En su lugar, lo primero que propone la experta es « escuchar mucho más que aconsejar». «Igual tu hijo o tu hija no necesitan que les resuelvas la situación, pero sí tener un lugar seguro donde poder hablar», expone. Otra de las claves está en « validar su dolor sin alimentarlo»: «No es lo mismo decir 'entiendo que estés destrozado', a 'cómo te ha dejado esta chica o este chico, no vas a encontrar nunca a nadie igual'». La primera frase reconoce el sufrimiento y ofrece apoyo, la segunda puede agravar el dolor y hacer que la ruptura que se perciba como una tragedia irreversible. La tercera clave que subraya Ramírez para ayudar a un hijo a superar su ruptura es animarle a recuperar progresivamente aquellas actividades que formaban parte de su día a día: «Anímale a volver a su vida : sus amigos, su deporte, sus aficiones, sus estudios». «No va a dejar de sufrir de un día para otro, pero lo importante es que no convierta ese dolor en su identidad y que sea un monotema mañana, tarde y noche», apostilla. Por último, insta a no posicionarse en ningún bando cuando la pareja pertenezca a una familia con la que se mantiene una buena relación: «Muchas veces nuestros hijos se emparejan porque son amigos de las familias amigas. Si las familias son muy cercanas , recuerda que el conflicto es de la pareja, no de los amigos». Por ello, aconseja mantenerse «de manera objetiva sin intervenir en la situación, fomentando esa amistad bonita para que en un futuro no les pase factura. Actuar con respeto y prudencia va a evitar mucho dolor mañana». En definitiva, los padres debe tratar de atravesar el duelo sentimental por sus hijos. Su papel es escuchar, validar las emociones y ayudarles a mantener el contacto con su propia vida mientras el dolor va perdiendo intensidad. «Acompañar a tu hijo o a tu hija en este dolor no es quitarle el dolor, es permitirle sentirlo sin que se sienta solo», concluye ya psicóloga.