El yerno de Juan Roig reconvierte una central nuclear en una piscifactoria que dará 3.000 toneladas de lenguado en un salto tecnológico sin igual

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La central nuclear de Lemoiz nunca produjo electricidad. Cuatro décadas después de que se abandonara el proyecto, sus terrenos y su acceso al mar sostienen un plan industrial completamente distinto: criar lenguado a gran escala en instalaciones terrestres con el agua sometida a un circuito de recirculación.El lugar conserva una carga histórica difícil de separar del nuevo uso. Sin embargo, las infraestructuras costeras, el espacio disponible y la cercanía del agua marina ofrecen condiciones poco habituales para una planta acuícola. La antigua mole de hormigón pasará de símbolo del fracaso energético a sede de una actividad alimentaria.El proyecto reúne inversión privada, terrenos públicos, investigación y formación. También plantea una cuestión técnica: producir miles de toneladas de pescado sin depender de jaulas abiertas en el mar. La respuesta está en controlar el agua, la alimentación, la sanidad y cada etapa del crecimiento dentro del complejo.Del hormigón al cultivo marinoEl Gobierno Vasco anunció el 27 de abril de 2026 una inversión público-privada de 170 millones de euros durante diez años. La actuación ocupará 46.600 metros cuadrados y estima una producción anual de 3.000 toneladas de lenguado. El aprovechamiento del agua de mar conecta el proyecto con otras investigaciones sobre tecnologías para gestionar agua en lugares con recursos limitados.La empresa adjudicataria es Aquacría Basordas, que se integrará en Sea Eight, división acuícola del grupo Atitlan. El Debate identifica entre sus fundadores a Roberto Centeno, yerno de Juan Roig, y a Aritza Rodero. La planta cubrirá el ciclo completo, desde la eclosión y la cría larvaria hasta el engorde, el procesado y la preparación para la venta. El control del ambiente conecta con otras tecnologías capaces de obtener agua del aire, aunque aquí el recurso procederá del mar.El calendario oficial sitúa el inicio de la primera fase de construcción en 2027. La cría de los primeros ejemplares comenzaría en 2029 y la llegada al mercado se espera hacia 2031, de acuerdo con los ciclos biológicos de la especie. Esa fecha corrige previsiones más tempranas publicadas al conocerse el plan.El circuito que cambia las cuentasEl sistema RAS filtrará y reutilizará hasta el 97 % del agua empleada, según la descripción institucional. La instalación incluirá depuración de efluentes, edificios para las distintas fases de cría y zonas de tratamiento y logística. Recircular reduce la captación continua, aunque la planta seguirá necesitando vigilancia de la calidad del agua, oxígeno, temperatura y residuos. El consumo hídrico también se examina en los centros de datos y otras industrias.AZTI aportará conocimiento sobre nutrición, bienestar animal, sanidad, genética y trazabilidad. El plan calcula cerca de 200 puestos de trabajo en construcción, operación, investigación y servicios auxiliares. Para un alimento de alto valor, controlar cada lote será determinante, igual que ocurre con los sensores de frescura desarrollados para la cadena alimentaria.La piscifactoría no borrará la historia de Lemoiz, pero dará una función concreta a una parte del recinto abandonado. La concesión también deberá convivir con el entorno costero y cumplir las autorizaciones ambientales de cada fase. El primer examen llegará en 2027, cuando arranque la obra principal y el proyecto tenga que trasladar sus cifras de inversión, empleo y ahorro de agua desde el anuncio institucional hasta una instalación en marcha.