El Ejército de EE. UU. busca un misil antidron de menos de 150.000 dólares que alcance 25 km y pueda salir del lanzador en menos de cinco segundos

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La nueva meta del Ejército de Estados Unidos es comprar un misil con un valor inferior a los 150.000 dólares y que pueda ir en contra de drones que tengan un peso entre 21 y 1.320 libras. De acuerdo con una solicitud de información, replicado por Breaking Defense, buscan que sea compatible con el lanzador Coyote de Raytheon. Dentro de los objetivos principales está desarrollar, producir y mantener una capacidad de misiles de largo alcance, priorizando el lanzamiento rápido con un menor tiempo de llegada al objetivo, que pueda funcionar y superar en rendimiento a algunos mecanismos similares.En búsqueda de un misil antidrones que sea más efectivo y rápido a prácticamente un costo bajoRespecto a los rangos extendidos, se refieren al apunte hacia drones pequeños a más de 16 kilómetros con una altitud de al menos 6 kilómetros. El Ejército quiere misiles que puedan alcanzar a drones que estén a más de 25 kilómetros de distancia y con 8 kilómetros de altitud mínima. La solicitud de información indica que este misil debe abandonar el riel con un tiempo de respuesta de al menos 5 segundos desde que el operador pueda activarlo.  Sistema Coyote antidrones utilizado por la armada estadounidenseEl Ejército cuenta con un programa de interceptores de bajo costo; este misil es el primero que se solicita a un costo muy bajo. Lo que se pretende al final de todo es adquirir una cifra cercana a 5.000 misiles y tener al menos 50 misiles de crucero de largo alcance; estos podrán evaluarse en carácter operativo en el primer trimestre del año fiscal de 2028, a finales de 2027. Respecto a la compatibilidad con el lanzador Coyote de Raytheon, estos misiles deben poder integrarse a la perfección, considerando modificaciones mínimas o nulas, además de tener compatibilidad con varios sistemas de radar como Patriot, AN/TPQ-53 y Sentinel A3 y A4.El misil podría tener dos variantes: la primera, que sería una versión fija que incorporará radar, sensores electroópticos/infrarrojos, opciones cinéticas y también la guerra electrónica, que lo define apto para los combates en el aire. La segunda es una versión móvil que puede estar presente en vehículos tácticos, brindando una capacidad escalable y que tendrá los mismos estándares en cuanto al uso como la variante fija. Restará ver si pueden cumplir sus planes, donde el precio resulta una disyuntiva importante, tomando en cuenta que esta tecnología bélica no es nada barata; quizá por la cantidad que pretenden adquirir, puedan estar abiertos a negociar los precios finales dentro del programa.