Se acabó esperar a un milagro: Europa aprueba el implante inalámbrico que te mete un minipanel solar en el ojo para devolverte la vista

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Una tecnología que llevaba más de dos décadas desarrollándose está preparada para salir de los ensayos clínicos. Europa ha dado luz verde a PRIMA, un diminuto implante colocado bajo la retina que permite recuperar parte de la visión central perdida por una forma avanzada de degeneración macular asociada a la edad.El dispositivo ha recibido el marcado CE bajo la normativa europea de productos sanitarios, lo que permite comercializarlo en 30 países. Si bien no devuelve una visión normal ni regenera células dañadas, los resultados obtenidos hasta ahora muestran que algunos pacientes pueden volver a distinguir letras, números y palabras.Un pequeño chip convierte la luz en señales para el ojo Las gafas registran la escena y proyectan las imágenes procesadas en el chip | Fotografía: Science CorpPRIMA está pensado para personas con atrofia geográfica, una enfermedad que destruye poco a poco las células responsables de la visión central. El paciente puede seguir viendo por los lados, pero pierde precisamente la zona que necesita para leer, reconocer caras o apreciar pequeños detalles.El sistema intenta aprovechar las células de la retina que todavía funcionan. Para conseguirlo, los médicos colocan bajo la zona dañada un chip de apenas 2 x 2 milímetros y 30 micras de grosor. Contiene 378 pequeños píxeles capaces de transformar luz en impulsos eléctricos.Aquí entran en juego unas gafas especiales. Una cámara captura lo que tiene delante del usuario y proyecta esa imagen hacia el implante mediante luz infrarroja invisible. El chip recibe al mismo tiempo la información y la energía necesaria para funcionar, por lo que no necesita batería ni cables atravesando el ojo.Es una estrategia diferente a otras investigaciones, como el uso de nanohilos de telurio, que también busca recuperar capacidades perdidas de la retina.Ocho de cada diez pacientes mejoraron su visiónEl ensayo que ha respaldado la aprobación europea incluyó a 38 personas. De las 32 que completaron la evaluación al cabo de un año, 26 mejoraron al menos diez letras en una prueba visual, es decir, un 81%. La mejora media fue de algo más de cinco líneas en la tabla utilizada por los oftalmólogos.Además, 27 participantes aseguraron poder utilizar el sistema en casa para leer letras, números o palabras. Su visión periférica natural se mantuvo prácticamente igual, algo importante porque PRIMA está pensado para añadir visión central sin sustituir la que todavía conserva el paciente.Eso sí, hay que mantener los pies en el suelo. El implante no devuelve una vista comparable a la de una persona sana y la cirugía tiene riesgos. Durante el estudio se registraron efectos adversos graves, aunque la mayoría de los relacionados con la intervención aparecieron durante los primeros meses y terminaron resolviéndose. Este avance se suma a otros intentos de restaurar la visión mediante nuevos materiales e implantes.Science Corp ya trabaja para activar centros médicos y conseguir que los sistemas sanitarios cubran el tratamiento. Alemania será previsiblemente el primer país en realizar una implantación comercial. Después de años dentro del laboratorio, PRIMA está a punto de enfrentarse a su prueba más importante: funcionar en pacientes fuera de un ensayo clínico.