En los días de agosto me exijo leer obras clásicas o ensayos históricos para relativizar las urgencias del tiempo que vivimos. Y se atestigua que ninguna situación es nunca enteramente nueva, para todo existen precedentes. Así lo he vuelto a comprobar leyendo la tesis del historiador Francisco Javier Almarza, un repaso a las innovaciones empresariales en la Sevilla del siglo XIX, donde retrata la fallida peripecia de la primera 'start up' de la ciudad. Hemos visto recientemente cómo empresarios cualificados han perdido grandes sumas de dinero en osados proyectos de fabricación de vehículos eléctricos, o en la fallida salida a la Bolsa de Nueva York de una firma de hidrógeno verde. Y eso ya ha pasado antes con otros promotores... Ver Más