Nacho (19), como buen artista polifacético, siempre ha preferido ir por libre. El zaragozano, tatuador, cantante y mago, derrocha creatividad en todo lo que hace y llegó a 'First Dates' con la esperanza de encontrar a una chica con la que compartir su rico mundo interior. El equipo de Carlos Sobera lo emparejó con Sherezade (21), una joven madrileña con una larga lista de aficiones y talentos: baila, canta, dibuja… Aunque, durante la velada, lo que mejor se le dio fue sorprender a su cita. A simple vista, Nacho la vio «un poco pija», una primera impresión que no le impidió mostrarse abierto a conocerla. Ella, en cambio, se fijó enseguida en los tatuajes del zaragozano, que interpretó como una muestra más de su faceta artística. Más allá de su aspecto, lo que realmente despertó la curiosidad del soltero fue la mano vendada de Sherezade. La explicación, sin embargo, lo dejó completamente descolocado. «Metí sin querer un mal puñetazo», le contó ella con total naturalidad. Era la primera vez en la noche, pero no la última, que conseguía dejar a Nacho patidifuso. «¡Wow! Me he quedado muerto», reconocía ante las cámaras. Fieles a su carácter poco convencional, se saltaron el guion habitual de una primera cita. Tanto es así que hasta casi el final de la cena no se dieron cuenta de que no se sabían los respectivos nombres, ni el lugar de procedencia, ni las edades. Los platos favoritos de cada uno fueron el primer tema sobre la mesa, mientras las presentaciones quedaban, por el momento, en un segundo plano. De hecho, Nacho se enteró gracias a Sherezade de que los calamares en su tinta existen como plato. La conversación terminó llevándolos hasta sus profesiones, donde Sherezade volvió a dejar boquiabierto a Nacho al contarle que trabajaba en un tanatorio. «No me lo esperaba para nada, me ha pillado de sopetón», admitía ante su cita cuando pudo recomponerse de la impresión y el ataque de risa que le entró. En los totales, el artista insistía en que «con la cara que tiene no la veo en un tanatorio». «En las películas de miedo que he visto, el que está allí es un hombre mayor con cara de asesino… y lo termina siendo», bromeó. Que fuese la floristera del lugar le cuadró más. La pareja conectó gracias a su orgullo friki, un terreno en el que ambos parecían entenderse. Nacho aprovechó ese momento para sincerarse, sin perder el sentido del humor, sobre la dura infancia que vivió por sentirse diferente. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que, por fin, decidieron presentarse como manda el protocolo de cualquier primera cita. Fue entonces cuando Sherezade descubrió que Nacho era dos años menor que ella, un detalle que no terminó de convencerla. «Creo que una persona más pequeña tendría más dificultades para entenderme», admitía la madrileña. Justo después hablaban de sus relaciones pasadas. Y la florista lo notó triste al hablar de su ex, llegando a la conclusión de que todavía no la había superado. En la decisión final, las diferencias pesaron más y ambos concordaron en que no estaban hechos el uno para el otro. Pero al menos Sherezade se llevó a casa un bonito recuerdo de su cita en 'First Dates', un retrato suyo dibujado por Nacho durante la cena.