Ecosistemas industriales-tecnológicos y ciberdefensa: hacia la autonomía estratégica

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Mensajes claveSin industria propia no existirá soberanía tecnológica en un ámbito crítico para la seguridad nacional y España perderá la posición que ostenta en la emergente industria de ciberdefensa europea.Las industrias de ciberdefensa aportan una capacidad de disuasión que las de ciberseguridad no pueden. No es posible alcanzar una capacidad de disuasión creíble sin una industria soberana de ciberdefensa que la respalde.España cuenta con industrias pioneras y talento que corren el riesgo de desaparecer si no se aprueban programas de inversión a medio y largo plazo.La creación de un ecosistema industrial y tecnológico de ciberdefensa (hub) ayudaría a paliar estos riesgos y a crear oportunidades de seguridad, mercado y tecnología.AnálisisIntroducciónLa ciberdefensa necesita un tejido industrial diferente de la ciberseguridad. Aunque ambas industrias se solapan en algunos procesos, las de ciberdefensa tienen que apoyar las operaciones militares en el ciberespacio, por lo que no pueden aportar las ventajas de escala que aportan otras industrias duales. A diferencia de las de ciberseguridad, no basta con proteger las infraestructuras críticas ni las redes y sistemas de información, sino que también deben conducir operaciones ofensivas y defensivas en un nuevo dominio que añadir al terrestre, naval, aéreo y espacial, integrando las operaciones en todos ellos. Para llevar a cabo estas operaciones se precisan capacidades militares específicas, sistemas y procedimientos de planeamiento, por lo que las industrias que quieran apoyar las ciberoperaciones deben estrechar su interacción con los responsables de la ciberdefensa para comprender su dinámica y necesidades. Las operaciones precisan planeamiento, activos y objetivos y la industria que asiste a la conducción debe adaptar sus herramientas al ritmo que exija esa relación dinámica, tal y como se ha visto en el apoyo que la industria ucraniana de ciberdefensa ha prestado a sus fuerzas armadas.Como resultado de su participación en las operaciones de las fuerzas armadas, la industria de ciberdefensa puede desarrollar capacidades de doble uso para sus cuerpos y fuerzas de seguridad y aumentar su competitividad en los mercados europeo e internacional. Además, el uso de herramientas nacionales en operaciones y ejercicios multilaterales de ciberdefensa –OTAN, UE, la Agencia Europea de Defensa (EDA)– facilita la exportación de herramientas interoperables a países que no cuentan con la misma capacidad industrial. La colaboración genera sinergias entre las industrias de ciberdefensa y ciberseguridad y aumenta la autonomía estratégica nacional.Este análisis examina la relación entre las operaciones de ciberdefensa y los ecosistemas industriales y tecnológicos que las sustentan. Explora la literatura conocida en fuentes abiertas para saber si el desarrollo de un centro tecnológico-industrial autóctono es una condición indispensable para una ciberdefensa eficaz y la autonomía estratégica de un país. Posteriormente identifica los elementos de ciberdefensa reconocibles en el ecosistema industrial y tecnológico español que apoya la ciberdefensa y, finalmente, propone unas recomendaciones para crear un hub español de ciberdefensa.La base industrial-tecnológica de la ciberdefensaEstudios como los de la OTAN, UE, RAND Corporation o el International Institute for Strategic Studies (IISS) resaltan que la variable industrial-tecnológica es decisiva para la ciberdefensa y que la ciberpotencia de un país depende de la fortaleza de su ecosistema tecnológico e industriales.[1] Sostienen que la capacidad industrial funciona tanto como facilitador operativo de las fuerzas armadas como determinante de la soberanía nacional en el ciberespacio, aunque también revela los límites de la autosuficiencia industrial, los riesgos de la fragmentación y las ventajas de la interdependencia en un entorno tecnológico conectado a nivel mundial.La transformación del ciberespacio en un ámbito de competencia militar y geopolítica es el escenario de los desafíos de la guerra híbrida que ha estrechado la relación entre la tecnología, la industria y la defensa para la protección de grandes empresas, administraciones públicas e infraestructuras gubernamentales. El ciberespacio en los ámbitos IT y OT civiles (por ejemplo, infraestructuras críticas) y militar son no sólo el soporte tecnológico sino el dominio en el que se llevan a cabo las operaciones militares de combate (ciberoperaciones). La defensa de las plataformas de infraestructuras críticas y en general de las empresas necesita de una estrecha colaboración público-privada y civil y militar. Las operaciones en el ciberespacio actuales, tanto defensivas como ofensivas, ya no se sustentan únicamente en los conocimientos técnicos o la innovación doctrinal, sino en ecosistemas industriales y tecnológicos capaces de producir y adaptar infraestructuras digitales, software, tecnologías y herramientas analíticas fundamentales.Las operaciones en el ciberespacio dependen de lo que el IISS de Londres define como las capas física y lógica del ciberespacio a las que la doctrina aliada de la OTAN sobre conducción de operaciones (AJP-3.20) añade el cíber-personal.[2] Sin suficiente control soberano sobre ellas, las operaciones de ciberdefensa de una nación siguen dependiendo estructuralmente de proveedores extranjeros, una condición que compromete la resiliencia, la conciencia situacional y la velocidad de respuesta. En el mismo sentido, la asociación de industrias aeroespaciales de seguridad y defensa de Europa (ASD)[3] reivindica que la autonomía estratégica en el ámbito ciberespacial requiere soberanía tecnológica, es decir, la capacidad de diseñar, producir y controlar las tecnologías que sustentan las ciberoperaciones y una base industrial específica.La Política de Ciberdefensa de la UE considera la ciberdefensa una prerrogativa nacional de los Estados miembros pero que depende de un ecosistema industrial a desarrollar.[4]Este enfoque posiciona a los ecosistemas industriales como activos nacionales de soberanía, esenciales para mantener la independencia operativa y para configurar normas tecnológicas alineadas con los intereses nacionales. RAND Corporation va más allá y vincula la soberanía con el control de los ciclos de innovación porque las fuerzas armadas que dependen de plataformas desarrolladas en el extranjero corren el riesgo de perder autonomía en cuanto a capacidades de detección, gestión de escaladas y atribución legal. Por el contrario, aquellos con bases industriales sólidas pueden adaptarse rápidamente e innovar de forma continua, logrando lo que RAND denomina “resiliencia operativa a través de ecosistemas de innovación”.[5]Las actas de CyCon 2025 demuestran que las asociaciones industriales con las grandes empresas tecnológicas y las instituciones de investigación constituyen la columna vertebral de la postura cibernética de la OTAN según el CCDCDE.[6] Del mismo modo, la colaboración entre el Estado ucraniano y la industria privada permitió una ciberdefensa resiliente bajo constantes ataques, transformando los ecosistemas industriales en instrumentos de supervivencia nacional.[7] El alineamiento planificado del desarrollo tecnológico, civil, industrial y militar –lo que la ASD denomina “sinergias por diseño”– en los ecosistemas industriales y tecnológicos facilitan la adaptación de la ciberdefensa.Aproximación a los hubs de ciberdefensaEste Análisis emplea el término de hub para referirse a un ecosistema tecnológico-industrial especializado en ciberdefensa. Podría definirse como un ecosistema institucionalizado que integra capacidades operativas, industriales, científicas y financieras para acelerar el desarrollo, adquisición, experimentación y despliegue de capacidades de ciberdefensa. El término se viene utilizando en la política industrial de innovación civil (European Digital Innovation Hub, European Semiconductor Hubs) o militar (EDA Defence Innovation Hub, NATO Diana Regional Hubs). También en el ámbito de la seguridad económica para referirse a la integración de todos los instrumentos estratégicos disponibles.Los ecosistemas tecnológico-industriales funcionan como multiplicadores operativos porque proporcionan capacidad para diseñar, producir e innovar tecnologías propias. Crean el ambiente estratégico y de aprendizaje operativo necesario para conectar las necesidades de militares de ciberdefensa con las capacidades industriales, tecnológicas e innovación. Comprenden un conjunto de instituciones, industrias, centros tecnológicos, instalaciones de prueba y certificación, reglas y procedimientos que permiten desarrollar, proteger, testar y emplear capacidades de ciberdefensa a un país. Facilitan la detección y alerta temprana mediante redes nacionales de inteligencia, las herramientas para las respuestas operativas y, además, aprovechan las experiencias para el aprendizaje y la adaptación. También proporcionan valor disuasorio y autonomía estratégica porque la credibilidad de la ciberdefensa de una nación depende tanto de su resiliencia industrial como de su postura doctrinal.El estudio del IISS confirma empíricamente que EEUU y China dominan el ámbito cibernético precisamente porque cuentan con ecosistemas industriales a gran escala impulsados por la innovación. Mientras que Francia, el Reino Unido y los Países Bajos mantienen operaciones de ciberdefensa creíbles gracias a la integración entre las instituciones estatales y los actores industriales.[8] Esa integración en los hubs facilita la sinergia y la integración de las capacidades industriales locales, evitando la fragmentación y acelerando el tiempo de respuesta, en conexión directa con un entorno operativo, algo similar a lo que ha conseguido Ucrania.[9]No obstante, abundan las dudas sobre la posibilidad de que los hubs nacionales posibiliten la completa autonomía estratégica en la ciberdefensa. Incluso potencias como EEUU operan dentro de redes industriales globalizadas para determinados componentes, software e innovación (hubs globales). Intentar desvincularse por completo de las cadenas de valor mundiales es demasiado caro y sólo países como China y EEUU pueden aspiran a una autonomía estratégica relevante mientras que el resto debe aspirar a una autonomía estratégica selectiva, tratando de disponer de la mayor diversificación de proveedores críticos para evitar la cautividad. Un aislamiento excesivo podría generar deficiencias en la innovación, ralentizar la adopción de tecnologías emergentes y fragmentar el mercado de la ciberdefensa, especialmente en los Estados pequeños o medianos. Del mismo modo, y como resalta la asociación industrial Aeroespacial, de Seguridad y Defensa (ASD), la fragmentación afectaría especialmente a la interoperabilidad de las fuerzas armadas aliadas y europeas de la OTAN y la UE.En consecuencia, se impone una gestión de la interdependencia en los hubs que asegure la cooperación al tiempo que se protege la autonomía estratégica y la seguridad de las cadenas de suministro. Lo primero se puede conseguir mediante asociaciones de confianza con industrias nacionales y extranjeras basados en esquemas de certificación. Pero el desafío para la ciberdefensa de un país u organización no es solo disponer de capacidad industrial sino el de gestionar los ecosistemas tecnológicos estratégicos. Para ello hay que abrir los ecosistemas militares e industriales a los sectores académicos y civiles para que la innovación prospere en entornos abiertos y conectados en red. De esta forma se puede reducir progresivamente la dependencia externa de componentes y tecnología.La tendencia a crear hubs, aceleradoras, mandos o campus de entrenamiento digital (cyber ranges) de apoyo a la ciberdefensa es incontestable para desarrollar capacidades, concentrar talento o infraestructuras de prueba, desarrollar capacidades operativas y trasladar sus resultados al ecosistema de ciberseguridad. Entre otros centros de reciente creación:Integrated Cyber Defence Centre de la OTAN.Centro Europeo de Competencia en Ciberseguridad (ECCC)National Cyber Security Centre y Cyber and Electromagnetic Command del Reino Unido.Defence Innovation Unit, Cyber Fusion Innovation Center, Joint Cyber Defence Collaborative, DefenseWerx, NSA Cybersecurity Collaboration Centre y DC3/DCISE de EEUU.Campus Cyber de Francia.Bundeswehr Cyber Innovation Hub (CIHBw) de Alemania.Cyber Academia Innovation Hub (CAIH) y Cyber Defence Training & Exercise Coordination Platform (CD TEXP) de Portugal.La Agencia Europea de Defensa (EDA) desarrolla diversos proyectos sobre redes operativas, infraestructuras de adiestramiento y programas de investigación y desarrollo aplicables a los hubs europeos de ciberdefensa. Dispone de un ecosistema de investigación y desarrollo desde 2020, CapTech Cyber que cubre un amplio espectro de tecnologías, incluyendo inteligencia sobre amenazas, Inteligencia artificial/Machine Learning (IA/ML), criptografía, respuesta autónoma, modelización, tecnología cuántica y otras hasta niveles de madurez tecnológica (TRL 6).[10] Ha desarrollado una cooperación con la Agencia Espacial Europea para mejorar la resiliencia de los sistemas espaciales. También proyectos como el European Cyberspace Situational Awareness Platform (ECYSAP) liderado por INDRA proporcionará conocimiento situacional cibernético y sistemas de apoyo a la decisión para las operaciones militares de la UE. Asociado a PESCO EUMILCOM, representa el primer paso para la integración del dominio cíber en las futuras operaciones multidominio (MDO) europeas.[11]A lo anterior hay que añadir la necesidad de disponer de plataformas de adiestramiento en las ciberoperaciones como los Cyber Ranges clasificados[12] y desarrollar ejercicios como Cyber Phalanx para planificadores de operaciones.[13] Por su parte, la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) ha definido capacidades necesarias para la ciberdefensa como los equipos de respuesta rápida (Cyber Rapid Response Teams, CRRTs), las plataformas de intercambio de inteligencia y respuesta a incidentes (Cyber Threats and Incident Response Information Sharing Platforms, CTIRISPs), o un hub de innovación (EU-CAIH), entre otros.Los hubs tienen un fuerte componente de investigación académica básica como criptografía, computación cuántica o inteligencia artificial, entre otras, que contribuyen a solucionar necesidades prácticas de la ciberdefensa.[14] A ello se dedican los centros tecnológicos y laboratorios del ecosistema que aplican e innovan las tecnologías (detección de intrusión, confianza cero o resiliencia). La innovación en ciberdefensa se beneficia de las tecnologías duales y de la creatividad de las start-ups y scale-ups disponibles en los ecosistemas abiertos. Finalmente, los conceptos y capacidades se validan mediante la simulación en los ejercicios y las plataformas de entrenamiento digital (cyber ranges) nacionales, de la UE y de la OTAN.[15]La gobernanza de los hubs es otro componente esencial por la necesidad de mantener el equilibrio entre innovación y autonomía estratégica. En ellos participan los agentes de defensa, industria y academia apoyados en sus fondos propios y en los proyectos compartidos con financiación externa: Fondo Europeo de Defensa (EDF), Horizon Europe y Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa, división del Departamento de Defensa de EEUU (DARPA) dedicada a la I+D de tecnologías disruptivas para uso militar. La gobernanza se acompaña de agencias de estandarización y regulación de las distintas facetas de ciberseguridad[16] con la doctrina militar y la evolución de los propios estándares de ciberdefensa, defensa activa o defensa.[17] A todo lo anterior, hay que añadir los presupuestos disponibles para desarrollar las infraestructuras y proyectos de investigación.Yendo más allá de lo establecido, el Royal United Services Institute (RUSI) propone una mayor integración entre los ecosistemas de ciberseguridad civiles y militares en relación con las ciberoperaciones militares y con la protección de las infraestructuras críticas.[18] Reconoce la insuficiencia de los marcos y doctrinas actuales para coordinar ambos ecosistemas en un concepto integrado de operaciones. Esto representa un grave problema para la seguridad nacional dada la interdependencia entre ambos ecosistemas y, también, una oportunidad para generar sinergias y resiliencia. Además, considera necesario aprovechar esos ecosistemas para constituir fuerzas de reservistas (Permanent Cyber Defence Force, EPCDF) compuesta por profesionales de ciberseguridad que permita su movilización en situaciones de ciberdefensa. Finalmente, y como señala el mismo análisis, los hubs precisan una doctrina ad-hoc que tenga en cuenta la función compleja a la que se enfrentan. Por su parte, el Parlamento del Reino Unido ha propuesto crear centros de innovación conjuntos de los Ministerios de Industria y Defensa (techUK) y abrir la base de la ciberdefensa a entidades civiles (Defence Cyber Protection Partnership, DCPP), pymes e instituciones académicas.[19] En la misma línea, el Ministerio de Defensa de Italia ha desplegado oficiales de enlace del Comando per le Operazioni in Rete (COR) en la Agenzia per la Cybersicurezza Nazionale (ACN).Un último factor para tener en cuenta en la creación de los hubs de ciberdefensa es el del sobrecoste de los requisitos de ciberseguridad que debe adoptar cualquier recién llegado a la base industrial de la defensa para integrarse en ella. La colaboración con la defensa conlleva unos requisitos de ciberseguridad exigentes, tal y como reconoce el Departamento de Defensa de EEUU, y la necesidad de proteger las cadenas de suministro de defensa de las ciberamenazas como hace el Reino Unido.[20] Si los ecosistemas no consiguen reducir esas trabas a su apertura se resentirá su capacidad de innovación.Elementos del ecosistema español de ciberdefensaEspaña dispone de varios elementos definitorios de un ecosistema de ciberdefensa, aunque carece de una hoja de ruta para articular su construcción. En primer lugar, dispone del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) que centraliza la identificación, desarrollo, adquisición e implantación de las capacidades de ciberdefensa para todas las Fuerzas Armadas. Su Jefatura de Sistemas del Ciberespacio en coordinación con las direcciones generales de Armamento y Material (DGAM) y Estrategia e Innovación (DGEID) del Ministerio de Defensa supervisa las tecnologías vinculadas a las ciberoperaciones, se relaciona con la industria, monitoriza las necesidades operativas y las contrasta con la oferta industrial y tecnológica disponible.En segundo lugar, España dispone de varias empresas que, partiendo de la ciberseguridad, están desarrollando a demanda capacidades de defensa para las fuerzas armadas. La Figura 1 recoge alguna de las más relevantes a partir de la información disponible en fuentes abiertas. Su reducido número revela, por un lado, la novedad del mercado de la ciberdefensa en España y, por otro, las dificultades de adaptación que presenta el nuevo mercado para acompañar la ‘operacionalización’ de las capacidades militares.Figura 1. Algunas compañías que prestan servicios de ciberdefensa a las Fuerzas ArmadasEmpresaServicioINDRAProporciona capacidades de simulación, conciencia situacional y capacidades de C2 Ciber[21]en apoyo al planeamiento, gestión, adiestramiento y ejecución de ciberoperaciones al MCCE, la OTAN y la UE.TelefónicaProporciona a las Fuerzas Armadas capacidades de comunicaciones, transmisión de datos, inteligencia y simulación y mando y control. Ha colaborado a crear el Centro de Ciberdefensa 5G del MCCE.S2GRUPOProporciona capacidades ofensivas (ciberarmas), defensivas, de red teaming e inteligencia a las fuerzas armadas, la OTAN y de refuerzo de los SOC de infraestructuras críticas.CounterCraftProporciona capacidades de ciberdefensa activa a las fuerzas armadas españolas, estadounidenses y de la OTAN.GMVAporta capacidades de ciberseguridad y ciberdefensa (ciber range y 5G) a las fuerzas armadas europeas y europeas.Grupo OesíaProporciona capacidades de ciberdefensa y cifrado a las fuerzas armadas españolas y europeas. Segurización de sistemas PRS.QKD. Cifrado en sistemas embarcados y estrategia en ciberseguridad para el MCCE.Fuente: elaboración propia sobre fuentes abiertas.En el Catálogo de Industria Española de Defensa aparecen industrias asociadas a la ciberdefensa.[22] Del análisis periódico del sector se encarga un grupo de trabajo del Foro Nacional de Ciberseguridad. Su primer informe de 2023 concluye que no se dispone de un tejido suficientemente amplio o integrado para cubrir el espectro completo de las necesidades del Ministerio de Defensa, que el nivel de aportación potencial es medio o medio-bajo en la mayoría de los subdominios de la ciberdefensa, que sólo una fracción reducida (menos del 15% del sector TIC) puede considerarse relevante para la ciberdefensa militar) y que la inversión en I+D específica de ciberdefensa es escasa.[23]Mientras los datos anteriores no varíen, el ecosistema de ciberdefensa español presenta un problema importante de escala y autonomía. Sin embargo, la crítica situación estratégica en Europa y el incremento de los presupuestos nacionales puede coadyuvar a revertir la situación. Mientras que el mercado de ciberseguridad muestra síntomas de saturación, el de ciberdefensa comienza a despegar, por lo que existen amplias expectativas de negocio. Un ejemplo sería el del mencionado consorcio European Cyber Situational Awareness Platform (ECYSAP) donde varias empresas nacionales colaboran en el desarrollo, con el apoyo del MCCE, de una plataforma de conciencia situacional en el ciberespacio por la que se han interesado en conocer el Estado Mayor de la UE, la Agencia Europea de Defensa y el Mando de Transformación de la OTAN y que podría evolucionar hacia un sistema integral de mando y control para ciberoperaciones.[24] El hecho de que la participación industrial española en el ECYSAP vaya a contribuir al Sistema de Combate de Operaciones Militares en el Ciberespacio (SCOMCE) o al simulador de operaciones avala la utilidad práctica del hub.[25]Otro ejemplo de cooperación necesaria ha sido la creación de un centro de entrenamiento (NATO Classified Cyber Range) en el MCCE para el que INDRA podría aprovechar la experiencia adquirida con su laboratorio de operaciones híbridas Hycob (Hybrid Cyber Operations BattleLab). Además del adiestramiento técnico-operativo (la plataforma de simulación podría utilizarse en los ejercicios Cyber Coalition de la OTAN, la herramienta ayuda a la toma de decisiones estratégicas y al desarrollo de nuevos conceptos y procedimientos de ciberdefensa.[26] La cooperación entre usuarios finales, desarrolladores e investigadores para validar requisitos y verificar que los proyectos satisfacen las necesidades operativas genera sinergias entre ellos y ventaja comparativa a las industrias que participan. En ese sentido, la cercanía al MCCE facilita la apertura de mercados externos y el desarrollo de tecnologías de aplicación dual, con el consiguiente incremento de la autonomía estratégica nacional.Figura 2. Ejemplos de proyectos europeos en el ámbito de ciberdefensaNombre y coste (€)DescripciónParticipantes nacionalesEU-GUARDIAN – 13.454.545European framework and proofs-of-concept for the intelligent aUtomAtion of cybeR Defence Incident mAnagemeNtINDRA (lidera), Univ. MurciaCITADEL RANGE – 60.426.043Cyber Infrastructure for Training in Advanced Defence Exercises and LearningINDRA, Univ. Murcia, TelefónicaECC2 – 56.247.886European Cyber Command and Control SystemINDRA (lidera), GMV, Univ. Murcia, UPMEUCINF – 41.188.744European Cyber and INFormation warfare toolsINDRA, Univ. Murcia, UPMECYSAP EYE – 37.450.724European CYber Situational Awareness PlatformINDRA (lidera), Univ. Murcia, UPMAIDA – 32.453.332Artificial Intelligence Deployable AgentINDRAACTING – 17.784.582Advanced European platform for cyber training and exercisesTelefónicaNEWSROOM – 9.985.956Adapting Cyber Awareness for Evolving Computing EnvironmentsINDRATRITON – 6.099.450Generative Automation of Security Penetration TestsTelefónica Innovación Digital SL, UPMGEODE – 92.262.704Development of European standardized and sovereign Galileo PRS navigation receiver capabilities compatible with GPS/PRS solution for military purposesGrupo OesíaOPTIMAS – 21.948.033Laser communicationsGrupo OesíaFuente: elaboración propia sobre datos del Fondo Europeo de Defensa (EDF).Resulta difícil precisar las inversiones en ciberdefensa y en ciberseguridad porque las partidas de gasto que el Plan Nacional de Ciberseguridad de 2022 establece para tres años (1.000 millones de euros) no se financian de acuerdo con un calendario prestablecido sino cuando lo decide el Consejo de Ministros, lo que genera incertidumbre entre los inversores. En 2025 ese Consejo aprobó las inversiones de la Figura 3 para complementar las aprobadas en el Plan de 2022.[27] No se ha publicado un nuevo Plan en 2025, pero se ha presentado al Plan Industrial y Tecnológico de Seguridad y Defensa como una actualización del de 2022. La actualización consiste en incluir las partidas de gasto de ciberseguridad y ciberdefensa de la Figura 2 entre las inversiones necesarias para alcanzar el porcentaje de gasto del 2% del PIB acordado en la OTAN.Figura 3. Inversiones de ciberseguridad y ciberdefensa en 2025Fuente: Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.[28]El Plan asignó una partida de 1.157 millones de euros de los que se destinaban al Ministerio de Defensa 318 millones:[29]159 millones para ciberdefensa con la modernización y desarrollo del Centro de Operaciones del Ciberespacio y del Equipo de Respuesta ante Emergencias Informáticas del Ministerio de Defensa ESPDEF-CERT/MCCE.159 millones para ciberseguridad y potenciar la ciber-resiliencia de las comunicaciones terrestres e inalámbricas del Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC).A los primeros 159 millones de euros habría que añadir los 35 millones que ha costado el Centro de Ciberdefensa 5G y lo que el CNI-CCN pueda dedicar a la defensa de su asignación (381 millones). Más relevante para la necesidad del hub supone la consideración del Sistema de Combate en el Ciberespacio SCOMCE) como un programa especial de modernización (PEM 27) dotado con un valor de 132.231.404 de euros hasta 2028 y otro programa para un cyber range en un entorno clasificado por 57.851.239 de euros (PEM 28). La relevancia obedece a que se considera la ciberdefensa no sólo una capacidad operativa sino también como un programa industrial estratégico.El MCCE no dispone de fondos propios para investigación y desarrollo y la industria necesita contar con planes estables de inversión y a largo plazo para atraer financiación privada; de lo contrario su progreso dependerá de una inversión pública sujeta a los vaivenes presupuestarios. Las capacidades de ciberdefensa podrían seguir creciendo a impulsos de inversiones aisladas, decididas por el Consejo de Ministros, en función de la situación económica general y las industrias podrán seguir colaborando con el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Armadas y el MCCE puntualmente, pero por esta vía difícilmente se podría llegar a formar un ecosistema tecnológico-industrial del tipo que se ha descrito anteriormente. Un hub en el que participen industrias, centros tecnológicos, universidades, centros de datos, cyber ranges, infraestructuras de pruebas y cadenas de suministro como el que se propone precisa un plan de inversiones a largo plazo para consolidarse.[30]Otra vía de crecimiento sería a través de inversiones privadas. Para que las empresas se animen a invertir y para que los bancos o fondos inversores se decidan a facilitar créditos, son imprescindibles los programas de investigación, desarrollo y adquisiciones a largo plazo. La experiencia inversora del sector de la defensa muestra que el capital privado ha sido en el pasado reacio a invertir en el sector por criterios económicos (plazo largo y rentabilidad reducida). Las industrias y los centros tecnológicos orientan sus inversiones por la demanda del mercado y, en la ciberdefensa, la demanda es exclusivamente pública. Sin programas plurianuales de contratación, las pioneras y competitivas empresas españolas se verían expuestas a pérdidas de competitividad, talento y propiedad frente a la competencia externa, con la consiguiente pérdida de soberanía tecnológica en un área tan crítica para la seguridad nacional.Los ecosistemas proporcionan autonomía estratégica y el sistema de adquisiciones del Ministerio de Defensa prima los productos desarrollados por industrias nacionales. Sólo cuando no existen se recurre a proyectos de I+D+i nacionales o, si el tiempo lo impone, se recurre a compras a terceros de confianza. En este caso, la participación en proyectos europeos o de la OTAN de ciberdefensa como los señalados anteriormente es una alternativa a la capacidad nacional, dentro del criterio de autonomía estratégica “abierto” de los gobiernos europeos y de la obligada gestión de la interdependencia tecnológica que asumen los hubs de ciberdefensa.[31]Mientras los ecosistemas se abren para facilitar la innovación, la llegada de nuevos actores plantea problemas de seguridad e integración. España no dispone de un modelo único de certificación de madurez en ciberseguridad similar al de EEUU o al de los del Reino Unido para los suministradores de la base industrial.[32] Por otro lado, el desarrollo de los hubs de ciberdefensa precisa una protección especial contra la inversión directa extranjera que excede a la que se presta a las industrias de ciberseguridad. La relación con la defensa nacional y con las capacidades de las fuerzas armadas otorgan a las empresas un plus de protección legal y político frente adquisiciones extranjeras que no se aplica con tanta exigencia a las industrias de ciberseguridad, con la consiguiente pérdida de escala y de capacidades tecnológicas e industriales de la base nacional.[33]Finalmente, la colaboración entre actores investigadores, desarrolladores y usuarios finales en curso carece de un marco de gobernanza que articule el ecosistema. A la voluntad de crearlo deben seguir los términos de la colaboración, los requisitos de participación, los mecanismos de decisiones, los modelos de contratación, la gestión de los proyectos y los planes de inversión. La gobernanza incluye los procesos de captación, formación y retención del personal que precisan los tres sectores del ecosistema.[34] Otro aspecto a definir es el modelo de innovación del hub: si cerrado, a cargo de las industrias y centros tecnológicos registrados, o abierto, accesible al resto del ecosistema civil con las garantías de seguridad pertinentes para los participantes. La simplificación de las normas de contratación en el sector de la industria de defensa y su adecuación a los fines de investigación, innovación y tecnologías duales ampliaría y diversificaría la participación de microempresas, start-ups, centros tecnológicos y pymes en las cadenas de suministro de ciberdefensa.Recomendaciones para la articulación de un hub de ciberdefensaEspaña cuenta con bastantes componentes de los necesarios para articular un hub de ciberdefensa como los descritos en otros países, pero faltan componentes críticos para su construcción como la voluntad de creación, el modelo de gobernanza y los planes de inversión asociados.Su construcción se facilita, como ocurre en la mayoría de los países investigados, si existe una visión de la construcción que va desde la seguridad económica nacional, a la política industrial del país y, de ahí, a la creación del hub de ciberdefensa dentro de la política de defensa, tal y como indica la Figura 4. Construirlo en el sentido inverso, desde la política industrial de defensa, privará a la construcción del hub de los mecanismos de apoyo intergubernamentales necesarios.La construcción exige un enfoque de seguridad económica porque el hub no sólo desarrollaría capacidades militares sino que también protegería tecnologías críticas, reduciría dependencias estratégicas, impulsaría la competitividad industrial y mejoraría la resiliencia económica. Para que ese enfoque progrese, la ciberdefensa y su hub deben encontrar un espacio propio y distinto de la ciberseguridad entre las tareas de seguridad nacional. Con su reconocimiento por el Consejo de Seguridad Nacional en una futura Estrategia de Seguridad Nacional se daría carácter estratégico a una función clave para la resiliencia civil y militar y crítica para la autonomía estratégica tecnológica e industrial.Establecido ese carácter estratégico, el Comité Nacional de Seguridad y Soberanía Tecnológica y su Grupo Asesor, creados por el Plan Industrial y Tecnológico de 2025 para garantizar el seguimiento de los planes de inversiones,[35] podría colaborar con la Dirección General de Política Comercial y Seguridad Económica del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa para establecer el nivel de ambición de autonomía estratégica para la ciberdefensa y las medidas adecuadas para gestionar la interdependencia tecnológica (empresas conjuntas, intercambios, propiedad intelectual, inversiones directas extranjeras, fiscalidad…). El Ministerio de Hacienda debería habilitar los recursos propios y multilaterales necesarios para sostener los programas de inversión en ciberdefensa. Si la inversión pública ha pasado de 1.000 millones de euros para tres años en 2022 a 1.157 millones para 2025, parece razonable mantener ese ritmo de inversión en torno a 1.000-1.200 millones de euros anuales en los próximos años, amparado en los compromisos de gasto del Gobierno con la OTAN y con la UE.En el nivel inferior de la Figura 4, donde se gestionan las políticas sectoriales que apoyan la política de ciberdefensa, el Ministerio de Industria y Turismo podría dedicar un Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) para apoyar el sector estratégico de la ciberdefensa en general, y el ecosistema industrial-tecnológico en particular. El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) puede dinamizar la cooperación público-privada en la financiación, investigación, desarrollo e innovación de la ciberdefensa, canalizando fondos multilaterales, nacionales y privados hacia los programas y fomentar sinergias entre los ecosistemas de ciberdefensa y ciberseguridad (trasferencias, tecnologías duales, innovación abierta, etc.). Finalmente, el Centro Criptológico Nacional seguiría teniendo a su cargo la certificación y los estándares de seguridad para las tecnologías de ciberdefensa.En el tercer nivel de la política de defensa, la ciberdefensa debe consolidar su centralidad dentro de ella. Debe dejar de ser una recién llegada al dominio de ciberespacio y hacer notar su transversalidad en todos los dominios. Necesita desarrollar estrategias, conceptos y doctrinas propias para reforzar su contribución al planeamiento de defensa y dar a conocer el valor que añade a la resiliencia militar y civil. Correspondería al Estado Mayor de la Defensa (EMAD) y al MCCE determinar las capacidades necesarias para las operaciones militares, incluidas las ofensivas (ciberarmas,[36] sistemas de targeting, control de fuegos entre otras) y la contribución de la ciberdefensa a la protección de las infraestructuras críticas. Ambos deben desarrollar la estrategia, conceptos y doctrina de ciberdefensa para reforzar su contribución al planeamiento de defensa conjunto.Correspondería al MCCE dinamizar las relaciones y programas del ecosistema industrial-tecnológico de ciberdefensa, así como el alineamiento de las estrategias de los agentes industriales y tecnológicos del hub con los de defensa (planeamiento, adquisiciones, innovación, infraestructuras de prueba y certificación, ejercicios, intercambios…). También debe habilitar las instalaciones necesarias para operar, simular, testar y certificar tecnologías y productos, así como con la Dirección General de Personal del Ministerio, debe velar por los recursos humanos.Por su lado, la Secretaría de Estado de Defensa y las direcciones generales de Estrategia e Innovación y Armamento y Material habrían de explorar, asignar y gestionar los programas especiales de modernización junto a los programas de cooperación internacional de la OTAN y la UE.Figura 4. Recomendaciones y posibles responsables para un enfoque de seguridad económicaÁreasRecomendaciones y posibles responsablesSeguridad económicaIncluir la ciberdefensa en la próxima Estrategia de Seguridad Nacional (Consejo de Seguridad Nacional)Identificar las medidas críticas para la soberanía tecnológica (Comité Nacional de Seguridad y Soberanía Tecnológica) y para gestionar la interdependencia tecnológica (D.G. Política Comercial y Seguridad Económica del M. Economía Comercio y Empresa)Apoyar con presupuestos nacionales y multilaterales la ciberdefensa (M. Hacienda)Política industrial y tecnológicaHabilitar un PERTE de ciberdefensa (hub industrial-tecnológico) (Ministerio Industria y Turismo)Incentivar la cooperación público-privada y fomentar sinergias entre los ecosistemas de ciberdefensa y ciberseguridad (Centro Desarrollo Tecnológico e Industrial)Armonizar la certificación y los estándares de seguridad para las tecnologías de ciberdefensa (CCN)Política de defensaDesarrollar estrategia, conceptos, doctrina y capacidades de ciberdefensa (EMAD/MCCE)Alinear las estrategias de los agentes industriales y tecnológicos del hub con los de defensa (MCCE)Financiar programas de inversión (Secretaría Estado Defensa)Fomentar proyectos cooperativos y la interoperabilidad en la OTAN y en la UE (DGEID, DGAM, MCCE)Política de recursos humanos de ciberdefensa (plantilla, incentivos, formación, reservas) M. Defensa/MCCEFuente: elaboración propia.Conclusiones: propuesta de un modelo de gobernanza para el hub de ciberdefensaSobre la hoja de ruta descrita en la Figura 4, la Figura 5 desarrolla una aproximación básica a un modelo de gobernanza similar a los de terceros países. España necesita evolucionar desde un modelo de capacidades de ciberdefensa hacia un hub nacional de innovación tecnológica para generar superioridad operativa y autonomía estratégica.En el nivel estratégico, corresponde al Gobierno de España (presidente del gobierno y Consejo de Seguridad Nacional) asignar a la ciberdefensa la consideración estratégica que le corresponde incluyéndola entre los objetivos prioritarios. El Comité Nacional de Seguridad y Soberanía Tecnológica debe definir el nivel de ambición de autonomía estratégica al que se aspira, las tecnologías críticas prioritarias y la supervisión de las inversiones estratégicas.En función de lo anterior, el resto de los ministerios debe abrir espacio a la ciberdefensa en sus políticas. El Ministerio de Economía debe integrar la ciberdefensa entre sus medidas de seguridad económica, el de Hacienda debe fijar la financiación plurianual y el Ministerio de Industria puede dedicar a la ciberdefensa uno de sus PERTE de política industrial. A los anteriores podrían acompañar otros ministerios si desarrollan políticas y medidas de interés para la ciberdefensa.En el nivel operativo, el hub debe disponer de un Consejo de Gobernanza presidido por el MCCE para coordinar la participación del sector industrial y tecnológico de la Figura 5 en los proyectos de cooperativos nacionales e internacionales que se consideren necesarios para proporcionar a España capacidades militares de ciberdefensa y aumentar la autonomía estratégica industrial y tecnológica nacional.Figura 5. Hub Nacional de CiberdefensaFuente: elaboración propia.[1] Por ejemplo, la superioridad operativa de EEUU se asienta sobre su gran complejo ciberindustrial. Greg Austin, Kai Ling Tay y Munish Sherma (2023), “The IISS great power offensive cyber campaigns”, p. 16.[2] OTAN (2020), “Allied Joint Doctrine for Cyberspace Operations”, AJP-3-20, Ministry of Defence, Reino Unido.[3] Jean Pie, secretario general, ASD (2025), “ASD principles for an EU cyber technology roadmap”, nº 3, 15/VI/2025.[4] Comunicación Conjunta (2022), “Política de ciberdefensa de la UE”, JOIN (2022) 49, 10/XI/2022, p. 3.[5] RAND Corporation (2023), “Active cyber defence operations: achieving collective security in cyberspace”.[6] La International Conference on Cyber Conflict (CyCon) es una reunión anual organizada por el Centro de Excelencia de Ciberdefensa Cooperativa de la OTAN (NATO CCDCOE)) en Tallin, Estonia. C. Kwan et al. (2025), “17th International conference on cyber conflict: the next step”, CyCon Proceedings, CCDCOE.[7] Natalya Tkachuk (2023), “Ukraine as the frontline of European cyber defence”, Tallin Papers.[8] IISS (2025), “Cyber capabilities and national power: a net assessment”, Londres.[9] Eve Sampson (2026), “Ukraine’s battlefield integration surpasses US military’s, Army Secretary says”, Your Military, 13/V/2026.[10] El Nivel de Madurez Tecnológica 6 (TRL 6) es la fase donde un modelo o prototipo integral y representativo de un sistema se demuestra y prueba en un entorno relevante.[11] Las operaciones multidominio son un paradigma militar que integra y sincroniza simultáneamente las acciones en los cinco dominios físicos (terrestre, marítimo, aéreo, ciberespacial y espacial) y, en el caso de la doctrina española, el dominio cognitivo. El objetivo táctico y estratégico es crear ventajas sobre el adversario operando de forma fluida y conjunta entre distintas fuerzas, utilizando tecnologías avanzadas como burbujas de comunicaciones 5G y enlaces satelitales.[12] Telefónica Tech (2024), “Classified cyber ranges: the invisible battlefield of military-cyber defense”, 24/IX/2024.[13] Entre otros, Alemania dispone del hub de ciber-innovación de las fuerzas armadas, Francia utiliza el cibercampus de la DGA, España recurre a INCIBE y países como Finlandia, Estonia y los Países Bajos participan en los de la OTAN y la UE.[14] Fundación Círculo (2025), “Áreas tecnológicas y científicas de espacial relevancia para la defensa”, noviembre, pp. 53-54. Véase Agencia Europea de Defensa, “From AI to quantum: how the European Defence Fund shapes the future of EU defence technologies”, por ejemplo, con proyectos de ciberdefensa como AIDA.[15] El Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence (CCDCOE) de Tallin, Estonia, alberga los ejercicios de ciberdefensa en vivo Locked Shields.[16] Por ejemplo, la Organización Internacional de Normalización (ISO), el Instituto Europeo de Estándares de Telecomunicaciones (ETSI) o el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EEUU.[17] La OTAN recurre a marcos técnicos y de procedimientos estándar para facilitar la interoperabilidad entre aliados (Federated Mission Networking, FMN).[18] Andrea Rigoni, (2025), “Reinventing cyber defence: why we need a new defence doctrine”, 23/V/2025.[19] TechUK (2019), “Defence industrial policy: procurement and prosperity”, evidencias para el Comité de Defensa, 9/IX/2019.[20] US Department of Defense (2024), “Defence industrial base cybersecurity strategy 2024”, 21/III/2024.[21] Las capacidades C2 Ciber incluyen conocimiento de la situación, apoyo al planeamiento, gestión del campo de batalla y ejecución; a éstas se unen capacidades de análisis operativo, juegos de guerra y simulación orientadas a la instrucción y el adiestramiento de los diferentes escalafones involucrados en las operaciones (no sólo técnicos) junto a niveles de decisión, tácticos, operacionales, estratégicos y políticos. Estas capacidades abren la puerta a un posicionamiento estratégico nacional, en los diferentes desarrollos de la alianza en materia de ciberdefensa.[22] Ministerio de Defensa (2023-2024), “Catálogo Industria Española de Defensa”.[23] Foro Nacional de Ciberseguridad (2023), “Informe sobre las necesidades, capacidades y retos para la colaboración público-privada en materia de Ciberdefensa en las empresas del Sector de la Defensa y la Seguridad”.[24] Junto a Indra participan en el consorcio Ecysap S2 Grupo, Airbus, las universidades Politécnica de Madrid, la de Valencia y la Carlos III. “Indra presenta a España, UE y OTAN una herramienta que evalúa el impacto de los ciberataques en las misiones militares”, 29/IV/2025.[25] El SCOMCE permitirá al MCCE apoyar las operaciones del resto de las Fuerzas Armadas. Belén Dominguez (2025), “La ciberdefensa gana terreno en la era de la militarización”, El País, 30/VIII/2025.[26] Benjamín Carrasco (2025), “Así es el escenario virtual de Indra pionero en la OTAN para entrenar a los soldados del ciberespacio”, Infodefensa, 17/XII/2025.[27] Ministerio de Presidencia, “Orden PJC/448/2025 de 6 de mayo por el que se aprueban actuaciones para complementar las del Plan Nacional de Ciberseguridad”.[28] Las partidas de la Figura 3 se aprobaron en el Consejo de Ministros del 6 de mayo de 2025 según la nota de prensa del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.[29] Los mandos de aire y tierra cuentan con desarrollos de ciberdefensa más fragmentados y difíciles de enmarcar; programas como el Future Combat Air System (FCAS) tienen líneas de desarrollo cíber que cubre capacidades tipo Cyber Situational Awareness (CySA) o C2 Ciber aplicadas a las necesidades del Ejército del Aire.[30] Según Infodefensa, se han invertido 17 millones de euros en el Centro de Operaciones del Ciberespacio (CyOC), 42,25 millones en la construcción del Centro de Respuesta ante Emergencias Informáticas (ESPDEF-CERT), 17 millones para poner en marcha el cyber range clasificado de la OTAN (NCCR) y 25,58 millones para capacidades de ciberdefensa. Angel Luis de Santos (2025), “El Mando Conjunto del Ciberespacio recibirá 117 millones para potenciar sus instalaciones en la base de Retamares”, 10/IX/2025.[31] La disrupción para la ciberdefensa que suponen modelos de inteligencia artificial como Mythos de Anthropic obliga a gestionar la dependencia en entornos de colaboración. Véase “La IA que cambia las reglas: cómo Mythos ha alterado el equilibrio de la seguridad digital”, Fundación Esys, mayo de 2026.[32] Programa Cybersecurity Naturity Model Certification (CMMC) de la Agencia de Seguridad y Contrainteligencia de Defensa de EEUU. Véase UK Defence Ministry, “Defence Cyber Protection Partnership”.[33] Las inversiones en ciberdefensa se protegen mediante el RD 571/2023 (art. 18) y la vigilancia del Ministerio de Defensa sobre las decisiones del Consejo de Ministros. Entre las empresas importantes de ciberseguridad nacionales que han pasado a manos extranjeras se encuentran S21sec, adquirida en 2022 por la francesa Thales, Innotec Security adquirida por Accenture en 2023 e Hispasec por la italiana Reevo en 2026.[34] Sólo se han identificado planes del MCCE para pasar de los 500 miembros actuales, militares y civiles, a alcanzar 1.200 militares y 200 civiles en 2030. Se desconoce si existen planes para crear una “ciberfuerza” de reserva.[35] Consejo de Ministros (2025), “Orden PJC/809/2025 de 23 de julio por el que se crea el Comité Nacional de Seguridad y Soberanía Tecnológica y se regula su Consejo Asesor”.[36] Enrique Cubeiro y Antonio Villalón (2026), “No basta el escudo, necesitamos la espada: la obtención de capacidades ofensivas para el ciberespacio”, Real Instituto Elcano, 6/IV/2026.Autores: Félix Arteaga, Javier Alonso Lecuit.La entrada Ecosistemas industriales-tecnológicos y ciberdefensa: hacia la autonomía estratégica se publicó primero en Real Instituto Elcano.