Brad Pitt ha decidido mirar de frente a algunos de los episodios más difíciles de su vida. El actor se ha sincerado sobre la última década en una de sus entrevistas más personales, en la que habla de su relación con el alcohol, del dolor por la muerte de su madre y de las consecuencias que tuvo para él su separación de Angelina Jolie. El intérprete reconoce ahora que, después de siete años completamente alejado del alcohol, volvió a beber . Lo hace, asegura, desde una perspectiva diferente y con mucha más conciencia sobre sus propios límites. «Estuve sobrio durante siete años. Y luego me caí del vagón», admite entre risas durante la conversación que ha mantenido con 'Esquire'. Pero hay una confesión todavía más dura. Al recordar los años posteriores a su divorcio de Jolie, Pitt reconoce que atravesó momentos de tal sufrimiento que llegó a pensar en quitarse la vida, aunque deja claro que nunca llegó a tener intención de hacerlo. «Sí, esta mierda no fue fácil», reconoce al hablar de las circunstancias familiares que han marcado los últimos años. La cuestión del alcohol aparece de manera casi casual durante la conversación con 'Esquire', celebrada en la casa que el actor tiene en Los Ángeles. Pitt y el periodista Ryan D'Agostino están tomando agua con gas cuando surge la posibilidad de ofrecerle una copa de vino al entrevistador. Es entonces cuando el actor explica que su relación con la bebida ha cambiado. «Estuve sobrio durante siete años. Y luego me caí del vagón», cuenta Pitt. No habla, sin embargo, de un regreso a los excesos que marcaron una de las etapas más complicadas de su vida, sino de un consumo que describe como mucho más limitado. «De un modo más restringido», matiza durante la entrevista. El actor reconoce que en un par de ocasiones se confió demasiado y volvió a cruzar una línea que sabe que no le beneficia. «Un par de veces me pasé, me confié demasiado, fui como 'Sí, no, no es bueno para mí. No en grandes cantidades'», explica. Incluso cuando admite que puede permitirse alguna copa, Pitt deja claro que conoce perfectamente dónde está el límite. «Sí, bueno, puedo tomarme unas cuantas, pero no mucho. Tengo que ser profesional con ese tema», afirma. Su relación con el alcohol, por tanto, ya no pasa por la abstinencia absoluta que mantuvo durante siete años, pero tampoco por recuperar los hábitos de antaño. El actor ya había contado públicamente lo complicado que fue llegar a ese punto. En 2019 explicó a 'The New York Times' que había decidido dejar de beber después de reconocer que había llevado las cosas demasiado lejos: «Había llevado las cosas tan lejos como podía, así que eliminé mi privilegio de beber». A partir de entonces comenzó a acudir a un programa de 12 pasos. Más allá del alcohol, la conversación con el citado medio se adentra en la parte más dolorosa de los últimos años de Pitt: su familia. El actor evita entrar en detalles sobre su prolongada batalla con Angelina Jolie y sobre la relación actual con sus seis hijos, pero reconoce que todo lo ocurrido le pasó una factura enorme. Cuando el periodista le pregunta por las dificultades relacionadas con sus hijos, Pitt responde hablando de forma más amplia de «las cosas de la familia». «Mira, sí, esta mierda no fue fácil», le dice. Y después añade: «Y estás hablando con un tipo al que le tocó la lotería». Una forma de reconocer que, pese a su privilegiada posición, hubo circunstancias personales que le resultaron especialmente difíciles de soportar. En la misma entrevista, el protagonista de 'Seven' admite que hubo momentos en los que llegó a pensar en el suicidio. No obstante, aclara que aquellos pensamientos no se tradujeron nunca en una intención de quitarse la vida. La confesión llega al recordar una década marcada por el divorcio, los conflictos familiares y una enorme exposición pública. Su separación de Angelina Jolie se convirtió durante años en una batalla judicial y personal que terminó afectando también a la relación del actor con sus hijos. El proceso de divorcio se prolongó durante casi una década hasta alcanzar un acuerdo el pasado año. Pitt también habla de otra pérdida que le ha dejado una profunda huella: la muerte de su madre. Para el actor, el duelo ha sido una de las experiencias que más le han hecho replantearse su manera de afrontar la vida. «Creo que el duelo es probablemente la emoción que más nos iguala a todos», reflexiona ante el periodista de Esquire. Y profundiza todavía más en esa sensación de vacío: «La pérdida es, desde luego, lo más profundo que puede soportar un ser humano. Y la soledad que puede venir después es la mayor tortura». Para Pitt, superar una pérdida no significa necesariamente dejarla atrás, sino aprender a convivir con ella. «El duelo, si sobrevives a él, deja un agujero enorme, pero también deja una belleza profunda. Es una belleza dolorosa, pero es belleza», asegura. Pitt parece encontrarse ahora en un momento diferente. Durante la conversación reconoce que ha aprendido a aceptar que hay situaciones que no puede modificar, una conclusión a la que ha llegado después de años intentando entender qué salió mal y cómo podría haber sido diferente. «Quizá lo estemos enfocando de la manera equivocada. Quizá tengamos que empezar por renunciar a todo control, a esa necesidad, a esa creencia sobre cómo deberían ser las cosas, qué debería haber ocurrido o cómo se supone que deben ser», reflexiona. El actor reconoce que parte del camino consiste precisamente en dejar de luchar contra aquello que no puede cambiar. «Quizá ese sea realmente el camino para despertarte y descubrir que un día el sol brilla un poco más y el aire es un poco más dulce. Y eso, en sí mismo, es la aceptación, diría yo», concluye. En esa misma línea, Pitt habla de la necesidad de atravesar el dolor en lugar de intentar esquivarlo. «No quiero pasar por alto ese lugar en el que te das contra la pared. Pero un día simplemente me desperté y todo parecía un poco más soleado y el aire parecía un poco más dulce. Solo necesito microdosis de eso», explica. Una sinceridad poco habitual en un actor que no suele conceder entrevistas de esta extensión y que llega precisamente en un momento en el que su vida profesional vuelve a ocupar buena parte del foco. Pitt prepara nuevos proyectos cinematográficos mientras intenta construir, también en el terreno personal, una etapa más tranquila después de unos años que él mismo reconoce que estuvieron lejos de ser fáciles.