Los aviones del fin del mundo se multiplican: Estados Unidos pasará de 16 a 31 aparatos de mando nuclear con la llegada del E-130J Phoenix II

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La Marina de Estados Unidos prepara 31 E-130J Phoenix II para sustituir a 16 E-6B Mercury y mantener la misión TACAMO, encargada de conservar las comunicaciones con sus fuerzas nucleares. Según recoge The War Zone a partir de documentación del Pentágono, el cambio supondrá prácticamente duplicar el número de aviones dedicados a esta tarea.El Modernized Selected Acquisition Report, fechado el 21 de abril de 2026, divide esa futura flota en seis aparatos de preproducción y 25 de producción. Hasta ahora se conocían esos seis primeros aviones y una tanda inicial de entre tres y seis unidades, así que la cifra total de 31 cambia bastante la escala conocida del programa.Un Hercules para hablar con submarinos bajo el agua E-130J Phoenix II en vueloEl E-130J partirá del C-130J-30 Hercules, un cuatrimotor turbohélice que sustituirá al Boeing 707 utilizado por el Mercury. Mantendrá un sistema muy parecido al actual, incluida una antena desplegable de cinco millas, porque las comunicaciones con submarinos nucleares sumergidos seguirán siendo una de sus funciones incluso después de abandonar la plataforma que lleva realizando esta tarea desde 1989.Eso no significa que vaya a heredar todas las funciones del E-6B. Los Mercury también participan en la misión ABNCP, conocida como Looking Glass, pero el Phoenix II quedará centrado únicamente en TACAMO. La Fuerza Aérea tendrá que cubrir por su cuenta esa otra función dentro de la renovación de su flota de mando.Cambiar el 707 por un Hercules también modifica dónde podrán operar estos aviones. El C-130J-30 es más lento y vuela más bajo, pero necesita menos infraestructura, de manera que tendrá más bases y pistas para dispersar la flota. Si una crisis obliga a repartir los aparatos, habrá más lugares desde los que mantener las comunicaciones.La factura tampoco es pequeña. El documento sitúa en 360,9 millones de dólares cada avión de producción, sin incluir el gasto de desarrollo. Si se suman investigación y desarrollo a las 31 unidades previstas, el coste medio del programa asciende a 732,8 millones por aparato, algo menos de lo calculado en diciembre de 2024.El problema está dentro del fuselaje del Hercules E-130J Phoenix II aterrizandoEl problema es meter los sistemas del Mercury dentro de un avión bastante distinto. El GAO ya avisó en 2025 de que el C-130J podía no alcanzar la disponibilidad operativa exigida y, en julio de 2026, escribió que «estos riesgos de integración se han convertido en realidades». El resultado es un año de retraso por problemas de integración.Parte del trabajo pasa por modificar sistemas de misión que ya existían para que quepan en el nuevo fuselaje. El GAO explica que los contratistas están intentando reducir su peso, algo que la evaluación previa ya anticipaba, de modo que hay sistemas del Mercury que deben perder peso antes de que el E-130J llegue a la fase de producción.El calendario deja claro que el relevo no será inmediato. La revisión preliminar de la primera configuración de pruebas se celebró entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 2026, mientras que las pruebas operativas no empezarán antes de junio de 2033. La fecha en la que el Phoenix II alcanzará capacidad operativa inicial continúa clasificada.Eso obliga a mantener los 16 E-6B Mercury, igual que Estados Unidos sigue dependiendo del E-4B que permanece en alerta continua para otras tareas de mando. El almirante Richard Correll aseguró la semana pasada: «Tengo plena confianza en que podemos mantener la capacidad actual y enlazarla con la siguiente generación». Los Mercury sostendrán TACAMO hasta la llegada del relevo.