Los restos, de entre 108 y 121 millones de años, incluyen algunos de los megaraptóridos más antiguos conocidos y las primeras evidencias de carcharodontosaurios en Australia. El hallazgo también refuerza una vieja sospecha: Australia y Sudamérica pudieron intercambiar dinosaurios a través de la Antártida cuando Gondwana todavía se estaba fragmentando.