Imagen generada por la IA Gemini con fines ilustrativos.La publicación de un dato de inflación que rompió con una racha de cuatro meses consecutivos de aceleración no solo sorprendió al mercado, sino que lo obligó a revisar sus proyecciones para este indicador.Y es que en julio de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual del 0,17 %, lo que llevó a la inflación anual a un 6,03 %, según el DANE, dato que representa una desaceleración frente al 6,14 % observado en junio.Sin embargo, a pesar de este alivio momentáneo, las lecturas de los principales centros de pensamiento económico y entidades financieras sugieren una cautela extrema de cara al cierre de año.Acciones & Valores resumió el resultado como una sorpresa bajista significativa, destacando que el comportamiento favorable en alimentos y transporte logró compensar las presiones alcistas en servicios y electricidad.Una sorpresa impulsada por los alimentosPara los analistas, el dato se ubicó significativamente por debajo del consenso, que esperaba una variación cercana al 0,32 %. Oxford Economics atribuyó esta moderación principalmente a la corrección de los precios de los alimentos tras las inundaciones sufridas en el primer trimestre del año. En una línea similar, BBVA Research destacó que la reducción de la inflación anual fue explicada exclusivamente por la canasta de alimentos, cuya variación anual cayó al 5,82 %, mientras que la inflación sin alimentos aumentó ligeramente debido a las presiones en los precios regulados.Pero no todo el panorama es optimista. Bancolombia resaltó que el componente de servicios explicó el 67 % de la inflación mensual, impulsado por la indexación y el aumento del salario mínimo. De hecho, la entidad subrayó que la inflación sin alimentos completó cinco meses de incrementos consecutivos, alcanzando su nivel más alto desde octubre de 2024.BBVA Research complementó esta visión señalando que los precios regulados subieron hasta el 6,44 % anual, presionados por las tarifas de electricidad y gas. La entidad también recalcó que persisten presiones por los costos laborales, especialmente visibles en las cuotas de administración de propiedad horizontal.Riesgos en el horizonteEl futuro inmediato de los precios sigue condicionado por factores climáticos y estructurales. Acciones & Valores señala que el fenómeno de El Niño sigue siendo uno de los mayores riesgos para la oferta agropecuaria y la generación de energía eléctrica, lo que los lleva a proyectar una convergencia muy gradual hacia la meta. No obstante, tras el dato de julio, la firma ajustó a la baja su expectativa de inflación para el cierre de 2026 del 7,1 % al 6,9 %.Desde una perspectiva externa, Oxford Economics resaltó que la fortaleza del peso colombiano ayudará a contener las presiones, aunque advirtió que el reciente terremoto ocurrido en el país podría generar choques de oferta aún inciertos.En contraste, BBVA Research mantiene una postura más conservadora, previendo que la inflación retomará una senda alcista para cerrar el año en el 7 % debido a la demanda interna y los efectos rezagados del salario mínimo. En ello coincide el Banco de Occidente, cuyos expertos consideran que, a pesar de la moderación de julio, la inflación permanece en niveles elevados, lo que refuerza su expectativa de que el Banco de la República mantendrá la tasa de intervención en el 12 % actual hasta el cierre de 2026. Bancolombia también planteó que el emisor se verá obligado a mantener una postura restrictiva para anclar las expectativas de precios en el mediano plazo.—