Uno de los grandes problemas de la computación cuántica no está únicamente en fabricar más cúbits, sino en mantenerlos funcionando. Algunos de los sistemas más avanzados necesitan enormes equipos de refrigeración capaces de acercarlos al cero absoluto, lo que dispara el tamaño, el consumo y el coste de toda la instalación.La startup alemana SaxonQ asegura haber encontrado una alternativa bastante distinta. Su nuevo ordenador cuántico utiliza diamantes sintéticos, trabaja a temperatura ambiente y puede instalarse en un rack convencional como cualquier otro equipo de un centro de datos. La compañía ya ofrece configuraciones de hasta 128 cúbits y prepara una versión de 512 para 2027.El secreto está precisamente en fabricar diamantes imperfectosEn un diamante normal, los átomos de carbono forman una estructura extremadamente ordenada. SaxonQ modifica esa estructura introduciendo átomos de nitrógeno junto a pequeños huecos donde debería haber carbono. Esos defectos permiten crear los cúbits con los que trabaja el ordenador.La compañía ha añadido además azufre durante la fabricación para controlar mejor esas zonas y conseguir más cúbits utilizables. Después, láseres y pulsos de microondas permiten preparar y modificar sus estados para realizar cálculos. Es complejo por dentro, pero tiene una enorme ventaja práctica: todo funciona a temperatura ambiente.No hace falta, por tanto, instalar los enormes sistemas criogénicos asociados a muchos ordenadores cuánticos superconductores. SaxonQ asegura que su máquina puede conectarse directamente a una toma eléctrica convencional de 230 voltios y funcionar entre aproximadamente 18 y 27 grados.Tener 128 cúbits no significa superar a IBM o GoogleEl modelo SXQ128 ya se ofrece comercialmente y reúne 128 cúbits repartidos entre varios núcleos. SaxonQ afirma haber alcanzado una precisión del 99,98% en operaciones realizadas con un solo qubit, aunque esta cifra procede de la propia compañía y todavía no ha sido verificada de forma independiente.Por eso, comparar únicamente el número de cúbits puede resultar engañoso. Los sistemas superconductores pueden ejecutar operaciones más rápido y llevan muchos más años de desarrollo. Lo interesante de SaxonQ está en otro lugar: reducir radicalmente toda la infraestructura necesaria para tener un ordenador cuántico funcionando físicamente en una empresa o laboratorio.La compañía quiere lanzar sistemas de 512 cúbits a partir del segundo trimestre de 2027 y superar los 10.000 después de 2030. Una cifra que recuerda al reciente chip de 10.000 cúbits, aunque ambas tecnologías siguen caminos muy diferentes.Todavía queda por demostrar cómo rendirán estos ordenadores cuando crezcan de verdad. Pero si SaxonQ consigue mantener sus ventajas al aumentar el número de cúbits, el futuro cuántico podría necesitar bastante menos espacio, energía y refrigeración de lo que parecía inevitable hasta ahora.