Mientras Felipe VI recibía el jueves en el Palacio de Marivent al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, a pocos kilómetros de allí otra embarcación precaria trataba de alcanzar las costas de Baleares. No era una imagen aislada ni un episodio excepcional. Era una escena más de una semana que ha vuelto a poner de manifiesto que el Mediterráneo occidental mantiene abierta una ruta migratoria que ya forma parte de la realidad cotidiana del archipiélago. La coincidencia entre la visita de Vivas y el incesante goteo de llegadas no pasó desapercibida en el Govern balear. La reunión que horas antes mantuvieron el dirigente ceutí y la presidenta autonómica, Marga Prohens, fue mucho más que un gesto institucional. Ambos compartieron la... Ver Más