La guerra en múltiples frentes que sacude Oriente Medio desde fínales de 2023 está cambiando las dinámicas regionales. Varios países han movido ficha desde entonces para diversificar sus alianzas y reforzar su protección ante el poder menguante de Estados Unidos en la región o el castigo de Irán a sus vecinos por permitir el uso de las bases en su territorio durante la guerra de Washington y Tel Aviv contra la República Islámica. En el movimiento de mayor envergadura hasta la fecha, Turquía, Arabia Saudí y Pakistán firmaron la semana pasada en La Meca un acuerdo de defensa colectiva, por el que se comprometen a defenderse recíprocamente en caso de agresión contra uno de ellos. Una fórmula que plantea una duda de fondo, dado que Turquía es también miembro de la OTAN: ¿tiene la Alianza Atlántica que salir al rescate de Ankara en caso de que sea atacado por defender a Riad o Islamabad?Seguir leyendo....