Los misiles rusos vuelan con piezas fabricadas en Occidente: Ucrania ha identificado más de 5.000 componentes extranjeros en 200 sistemas de armas rusos

Wait 5 sec.

Ucrania, y más concretamente la inteligencia militar de dicho país, ha puesto al descubierto la gran dependencia que Rusia sigue teniendo de la tecnología extranjera. Según datos recabados por la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania, han identificado casi seis mil componentes de otros países integrados en más de doscientos sistemas de armas rusos. Esta revelación, respaldada por lo visto en los restos de misiles y aeronaves no tripuladas, evidencia la persistente capacidad de Moscú para esquivar el cerco de sanciones e incorporar microelectrónica de vanguardia en sus arsenales.Entre las piezas recuperadas del campo de batalla destacan elementos informáticos de alto rendimiento, como los microordenadores Jetson Orin desarrollados por NVIDIA, hallados en los restos del nuevo misil de crucero ruso S-71M Monochrome. De igual forma, los especialistas en inteligencia mostraron módulos inerciales que contenían tecnología de precisión fabricada por la compañía estadounidense Texas Instruments y la japonesa TDK Corporation. Estos componentes clave, presentes en plataformas como el dron de ataque Geran-2 o el misil Banderol, resultan imprescindibles para los sistemas de navegación, procesamiento de datos y guiado que usa el ejército ruso.El entramado del mercado negro y la evasión del cerco económico Un dron ruso Geran-2A pesar de las restricciones occidentales al sector de la defensa, que comenzaron en 2014 tras la anexión de Crimea y su expansión a partir de febrero de 2022 con prohibiciones explícitas sobre semiconductores, sensores y microprocesadores, Rusia continúa obteniendo este material por otras vías. Diversas investigaciones señalan que Moscú aprovecha el mercado negro y desvía cargamentos a través de terceros países como Turquía, China continental y Hong Kong. Se estima que cientos de miles de envíos con mercancías restringidas, alcanzando un valor cercano a los cuatro mil millones de dólares, lograron entrar en territorio ruso mediante intermediarios y direcciones comerciales fantasma orientadas a abastecer a los fabricantes de misiles y drones.Esta red de aprovisionamiento paralelo está alimentando un incremento en la capacidad de producción militar de cara a los próximos meses. Las estimaciones de la inteligencia ucraniana indican que el complejo militar-industrial de Rusia planea producir cerca de once mil drones de ataque al mes, incluyendo la fabricación en serie de diversas variantes avanzadas de las familias Geran, Harpy y Gerbera. Ante este escenario, desde Kiev están utilizando la evidencia física obtenida para presionar a sus aliados, exigiendo un control en las exportaciones más estricto.