Alfa Romeo Duetto, sesenta años seduciendo a «Mrs. Robinson»

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Estamos en los años 50 del siglo pasado. Estados Unidos, era un mercado clave para Alfa Romeo. Y aquí entra también en juego la figura de un austriaco, antiguo piloto y exitoso creador de un concesionario multimarca (Lancia, Rolls-Royce, Bentley, Alfa Romeo, Talbot o Vauxhall, entre otras) en la Viena de los años treinta, que se había visto obligado a huir a los Estados Unidos tras el Anschluss de 1938. Hijo de madre católica y padre judío, se llama Maximilian Edwin Hoffmann. Tras una corta estancia en Francia, embarca para Nueva York donde, con un capital mínimo, funda una lucrativa empresa dedicada a la fabricación de bisutería de plástico chapada en metal. La iniciativa le proporciona la base financiera necesaria para su regreso al sector del automóvil tras la guerra. Así, finalizado el conflicto, en la segunda mitad de los años cuarenta ya es un famoso importador de marcas europeas de automóviles en los Estados Unidos. Bueno, en realidad es mucho más. Es un estratega visionario y un referente cultural. Así, entre otras iniciativas, contrata al legendario arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright para que diseñe la sala de exposiciones de «Hoffman Motors», en el número 430 de Park Avenue, en pleno Nueva York. Inaugurada en 1954, el interior contaba con una rampa dinámica en espiral que anticipaba el diseño icónico de Wright para el Museo Solomon R. Guggenheim. Y su influencia en las marcas llegaba hasta el punto que, por iniciativa suya, estas crearon modelos y versiones que luego se convertirían en verdaderas leyendas. Hablamos así, entre otros, de los 300 SL (W198) y el 190 SL (W121) de Mercedes, el 356 Speedster de Porsche o el 507 de BMW. En palabras de Bob Lutz (vicepresidente ejecutivo de Ford, presidente de Chrysler, y vicepresidente de General Motors, «la mayoría de los modelos de coches deportivos que tanto nos gustan hoy en día no habrían visto la luz si Maxie Hoffman no hubiera convencido a los fabricantes para que los produjeran». Ah, y en esta lista nos falta el Giuletta Spider, de Alfa. Fue una verdadera obsesión para Max Hoffman (modifica la grafía tras trasladarse a los EEUU), la creación de este modelo Empezó a pedírselo a Alfa Romeo en 1954, inmediatamente después del lanzamiento del Giulietta Sprint. Sabía que sería el coche perfecto para la costa del Pacífico, y que todos en Hollywood querrían uno. Estaba tan seguro de su éxito que afirmó estar dispuesto a comprar varios cientos, ¡incluso antes de haber visto los diseños finales! Presentado en 1955, el Giulietta Spider (convertido en Giulia Spider a partir de 1962), el descapotable de los jóvenes italianos afortunados que, manos cubiertas de guantes de conducir perforados, conducían por las calles de la Roma de la «Dolce Vita», se convirtió en un mito y en un éxito comercial en los USA. Pero los años pasaron y era necesario un sucesor. Pesada herencia para la Anonima Lombarda Fabbrica Automobili. Encargan el trabajo a Pininfarina. En realidad, es el último proyecto supervisado personalmente por Battista «Pinin» Farina. El punto de partida toma como fuente de inspiración el prototipo Alfa Romeo Superflow creado por Aldo Brovarone en 1956. Tras varios prototipos, el modelo definitivo es desvelado en el Salón de Ginebra de 1966: es el 1600 Spider, la versión descapotable de la berlina Giulia. Parece haber sido dibujado con un solo trazo de lápiz. Un perfil que recuerda a las espinas de la sepia, contornos redondeados y una elegancia singular. Es una obra maestra. El interior se diseñó para convertirse en un clásico intemporal: volante de tres radios con forma de copa, tres indicadores imponentes en el centro del salpicadero y una palanca de cambios casi horizontal…Sin embargo también tendrá sus críticas entre los «alfistas» más radicales que consideraban esa parte posterior afilada como poco masculina… En el plano mecánico, utiliza la plataforma del Giulia Sprint GT, con una distancia entre ejes reducida a 2250 mm, conservando sus puntos fuertes dinámicos: rendimiento, aceleración, capacidad de respuesta y manejo. La arquitectura es clásica: motor longitudinal delantero y propulsión trasera, aunque esto de decir» trasera» si ya hablamos de un «propulsión» no deja de ser una redundancia. Pero también cuenta con soluciones avanzadas para esta mitad de los sesenta, como el motor, un 1.570 cc «bialbero» (dos árboles de levas en cabeza), de 108 CV, alimentación por dos carburadores de doble cuerpo, y acoplado a una caja de cambios de cinco velocidades, mientras la frenada es confiada a cuatro discos. Alfa Romeo quiere un nombre propio para el nuevo Spider y convoca un concurso en colaboración con sus concesionarios. Guidobaldo Trionfi, cliente de la marca residente en Brescia, gana con su propuesta «Duetto» -por dos plazas- y las llaves de una unidad. Será el nombre adoptado…, por tan solo dos años. La empresa italiana de galletas Pavesi demanda a Alfa: tiene un bombón llamado Duetto, y el nombre está registrado. Dos años después, Alfa ha perdido el juicio y ha de abandonar el nombre. Da igual, en la mente de los amantes del Biscione, «Duetto» ya es un término indisociable a este precioso modelo. Pero volvamos a 1966. Alfa Romeo tiene muy claro que la clave del éxito comercial de este modelo está en su aceptación en el mercado americano. La marca italiana organiza un exclusivo crucero en el «Raffaello», emblemático trasatlántico de la marina mercante italiana que apenas hacía un año se había botado. Hay mil trescientos invitados, muchos de ellos celebridades del mundo del espectáculo, de la moda y del deporte, como los actores Vittorio Gassman y Rossella Falk, o la soprano Anna Moffo. Y tres Alfa Spider, cada uno de ellos con un color de la bandera italiana: rojo, blanco y verde, aunque en las fotografías solo aparecen el blanco y el rojo… Los invitados podían dar pequeños paseos con ellos por la cubierta del barco. El «Raffaello» partió de Genova con destino a Nueva York, e hizo escala en Cannes, en pleno Festival de Cine: el espectáculo estaba servido. Ah…, el cine. Su antecesor, el Giulietta Spider, adoró la gran pantalla: Fellini le dio un papel en «La Dolce Vita», Antonioni lo eligió como el coche de Alain Delon en «El Eclipse ». El Duetto no podía ser menos. El 21 de diciembre de 1967, se estrena en los Estados Unidos «El Graduado» («The Graduate») basada en la novela del excéntrico escritor Charles Webb y dirigida por Mike Nichols. Dustin Hofmann, interpreta al recién graduado Benjamin Braddock , enamorado de una joven llamada Elaine y seducido por la madre de esta, la señora Robinson, con Anne Brancfort en el papel. Las escenas de Benjamín al volante del Alfa Duetto, a toda velocidad y al ritmo de la música de Simon & Garfunkel (lástima que sustituyeran el sonido original del motor por el de, parece, un V8 americano), se convierten en parte esencial de la película. Se utilizaron dos unidades del Duetto, traídas de Europa y a las que les quitaron las cubiertas de plexiglás de los faros como al resto de unidades llevadas a USA, por las normas del país. Se dice que Alfa financió parte de la película por iniciativa de Max Hoffman. Producido en Italia (en Arese, luego en los talleres de Pininfarina) y vendido ininterrumpidamente desde 1966 hasta 1994, el 1600 Spider ostenta el título honorífico del modelo Alfa Romeo con la producción más larga (28 años), y un total de 124.000 unidades vendidas. A lo largo de todos estos años, el Spider irá evolucionando. En 1968, el 1600 cede paso al 1750 Veloce (118 CV, 190 km/h) y al Spider 1300 Junior (80 CV, 170 km/h) modelo de acceso con una presentación más sencilla. A finales de 1969, el Spider ve su trasera transformada, cortada, de ahí que esta segunda serie sea conocida como «coda tronca» (cola cortada) a diferencia de la primera o «coda longa» (cola larga). También en ese cambio, el 1750 recibe un nuevo cuadro de instrumentos. En 1971, se lanza el 2000 Veloce (131 CV y 195 km/h) y un año más tarde reaparece el 1600, denominado ahora Junior, con una potencia reducida a 102 CV en 1974, para Italia (exigencias fiscales y de mercado en plena primera crisis del petróleo). En el año 1983, se presenta la tercera serie, denominada «Aerodinamica», con un spoiler delantero, un alerón trasero, y faldones en los laterales, una «modernización» muy discutida. La cuarta y última serie, de 1989 a 1994, cuenta con una puesta el día estética más afortunada y con la versión 2000 de inyección. En 1994, el Duetto dijo adiós, pero este joven que, en 2026, cumple sesenta años, sigue seduciendo. Y no solo por su imagen sino también por el inmenso placer de conducción que transmite, por la perfecta postura al volante, por un conjunto motor-cambio excepcional (con menos de mil kilos que pesa el coche, el motor 1600 ya es más que suficiente para divertirse), por la capacidad de viajar hoy día con un clásico, cara al viento, a cualquier lado. Cuidando el tema de la corrosión, disfrutar hoy día de un Alfa Duetto o del Spider 1600, como ustedes prefieran, es disfrutar de la auténtica «Dolce Vita» … Y una duda final, ¿cree usted, querido lector que, sin su Duetto, Benjamin Braddock habría seducido a Mrs Robinson?