La reacción inmediata de Europa en el "asalto" de Ceuta por decenas de miles de marroquíes fue del estupor a la insolidaridad. En segunda instancia, los que habían suscrito la carta de los 22 socios de la UE instando a España a "proteger sus fronteras" o respaldado la expulsión de Schengen propuesta por Giorgia Meloni tuvieron que recoger hilo. Rectificaron, tal vez a regañadientes, para expresar el apoyo a España ante una situación en la que se mezclan los términos de crisis migratoria y de guerra híbrida.Seguir leyendo....