Casi 49 años después de su lanzamiento, la Voyager 2 continúa enviando datos desde el espacio interestelar, pero pierde unos cuatro vatios de potencia cada año. Una nueva maniobra de ingeniería bautizada como “Big Bang” permitió ahorrar suficiente electri

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Casi 49 años después de su lanzamiento, la Voyager 2 continúa enviando datos desde el espacio interestelar, pero pierde unos cuatro vatios de potencia cada año. Una nueva maniobra de ingeniería bautizada como “Big Bang” permitió ahorrar suficiente electricidad para mantener sus tres instrumentos científicos activos al menos un año más.