La IA llevaba años aprendiendo a escribir proteínas. Ahora ha dado un salto mucho mayor: diseñó genomas completos y 16 de sus virus funcionaron en el laboratorio

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Evo 2 recibió como referencia un pequeño bacteriófago de 5.386 letras genéticas y generó nuevos genomas de principio a fin. Los científicos construyeron 285 de ellos y 16 consiguieron replicarse y atacar bacterias E. coli, demostrando que la IA ya puede diseñar algo mucho más complejo que una proteína aislada.