España vive un eclipse solar total, un fenómeno no visto desde 1912, que sumerge en oscuridad a un 40% del territorio peninsular durante casi dos minutos. La experiencia genera emoción generalizada, con descensos de temperatura y el silencio de la naturaleza. Científicos como Jorge Alcalde y Francisco Asencio explican que, aunque ya no es imprescindible, el eclipse permite estudiar la atmósfera solar y mejorar las predicciones de tormentas solares, aprovechando la oportunidad para repetir experimentos. La NASA elige Villalivado, Burgos, como punto de observación, retransmitiendo el evento a millones de personas. Este acontecimiento social provoca una "fiebre del eclipse", con 450.000 visitantes y un impacto económico de 350 millones de euros, llenando alojamientos rurales con reservas de hasta dos años de antelación. Los animales también reaccionan: orangutanes se quedan en "shock", lobas aúllan, leones rugen y aves nocturnas adelantan su actividad, adaptando sus ciclos vitales a la ...