Los drones que apoyan a las fuerzas especiales británicas hablaban con China: la Royal Navy desconectó sus cámaras al descubrir el envío de datos

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No hace falta decir que la rápida integración de tecnologías autónomas en el ámbito militar está transformando la guerra moderna, pero también está dejando al descubierto vulnerabilidades. Un incidente que involucra a la Real Armada británica ha encendido las alarmas en el sector de los vehículos no tripulados, tras descubrirse que varios de sus barcos autónomos modelo K3 Scout transmitían señales hacia una dirección IP ubicada en China. Estas comunicaciones, conocidas como señales de latido, provenían de componentes de origen chino integrados en cámaras de terceros instaladas en los navíos, cuya función teórica era simplemente confirmar que el equipo estaba en línea y conectado a la red.Lo sucedido cobra especial relevancia al considerar el papel estratégico que desempeñan estas embarcaciones en el Proyecto Beehive del Ministerio de Defensa británico, un programa enfocado en acelerar la adopción de drones marítimos y probar arquitecturas abiertas para integrar nuevos sensores y sistemas de misión. Los Kraken K3 Scout afectados habían participado en actividades preparatorias para futuras operaciones en el estrecho de Ormuz y operado cerca de las instalaciones de las fuerzas especiales del Special Boat Service en Poole. Aunque el gobierno británico aclaró que no se llegó a comprometer ni filtrar información confidencial y que la conectividad a Internet de las cámaras fue cortada inmediatamente, la investigación reveló un dato inquietante: algunas de estas cámaras permanecían activas incluso cuando la embarcación estaba completamente apagada.Así es el Kraken K3 Scout Dejando de lado el incidente de seguridad, el Kraken K3 Scout destaca por ser una plataforma autónoma de 8,4 metros de eslora desarrollada por la firma Kraken, capaz de alcanzar velocidades de hasta 55 nudos y ofrecer una autonomía de hasta 30 días con un alcance de 650 millas náuticas. Equipado con el sistema operativo Auterion y una estructura modular capaz de transportar hasta 600 kilogramos de carga útil, este dron marítimo puede configurarse para misiones de reconocimiento, guerra electrónica, escolta, apoyo de fuerzas especiales e incluso la detección y neutralización de otros sistemas aéreos no tripulados. Su capacidad para operar en red y formar enjambres lo convierte en una plataforma muy importante para despliegues avanzados sin arriesgar la vida de ningún soldado.No obstante, las capacidades avanzadas del Kraken K3 Scout explican por qué este fallo de ciberseguridad es tan grave. En un dron militar, un sensor no opera de forma aislada, sino que forma parte de un sistema inteligente que trabaja en tiempo real observando patrones de actividad, infraestructuras y mucho más. Aunque el fabricante de las cámaras afirmó que el equipo cumplía con las normativas estadounidenses de defensa, el uso de componentes de subproveedores internacionales demuestra que no existe un control exhaustivo sobre el origen del hardware. La Marina de EE. UU. prueba por primera vez su barco dron kamikaze GARC contra un buque de 40.000 toneladasLa dependencia de cadenas de suministro globalizadas, donde la industria china tiene un gran peso, representa un gran desafío para los miembros de la OTAN. Cuando hablamos de sistemas autónomos, la verdadera soberanía tecnológica ya no está únicamente en el lugar donde se diseña el ensamblaje final o el fuselaje del dron, sino en la capacidad de auditar y garantizar la procedencia de cada microchip, sensor y otros componentes.