Los lanzamientos espaciales forman parte de ese tipo de eventos que pasan desapercibidos hasta que se produce un incidente anómalo. Es cierto que la llegada de los cohetes reutilizables de SpaceX y el impulso del programa espacial chino han incrementado la atención pública sobre este sector, pero aun así la noticia se produce cuando ejemplares como el New Glenn sufren una explosión en plena misión.Pese a ese gusto por lo impactante, el viaje a la Luna completado por la misión Artemis II el pasado mes de abril reavivó el interés por la exploración espacial y sirvió para demostrar que la pugna entre Estados Unidos y China por el liderazgo del sector mantiene un ritmo vertiginoso.En esta carrera, Pekín acaba de sufrir un importante contratiempo tras perder uno de sus cohetes Larga Marcha 7A cuando ponía rumbo a la órbita terrestre alta. La misión buscaba desplegar el satélite ChinaSat-4B, también destruido tras la explosión sufrida por el cohete apenas un minuto y medio después del despegue.85 segundos y un final abrupto El Centro Espacial Wenchang, en la isla de Hainan, fue el enclave seleccionado para el lanzamiento del cohete Larga Marcha 7A el pasado lunes 10 de agosto. Por causas que todavía se desconocen, el propulsor se convirtió en una bola de fuego cuando tan solo habían transcurrido 85 segundos desde el comienzo de su ascenso. La magnitud de la explosión hizo que tanto los restos del cohete como de la carga útil que transportaba se precipitasen sobre el mar de China Meridional.Lo habitual es que las autoridades traten de mantener este tipo de incidentes bajo secreto de investigación. Sin embargo, en este caso, la presencia de vídeos grabados por testigos y difundidos en redes sociales ha permitido que tanto la agencia estatal de noticias Xinhua como la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento hayan confirmado el suceso.Entre las causas que barajan observadores espaciales de lanzamientos para explicar lo sucedido se encuentra el hecho de que el propio sistema de terminación de vuelo implementado en el cohete fuera el responsable de la explosión. Dicho mecanismo entra en acción cuando detecta una anomalía en la trayectoria o la operativa de la nave que convierte su vuelo en inseguro, si bien este punto todavía no está confirmado por las autoridades competentes.El destino de la misión, decimoctava del Larga Marcha 7A, era situar en la órbita alta el satélite ChinaSat-4B, diseñado para ampliar servicios de radiodifusión, televisión y transmisión de datos a escala global. Este tipo de satélites también tiene un peso estratégico en las comunicaciones de alta órbita para el sector civil y militar del país.Cinco años de lanzamientos exitosos y una investigación para esclarecer las causas China logró recientemente recuperar su primer cohete reutilizable, el Larga Marcha 10BEste fallo es el segundo en el historial de este modelo de cohete de 60 metros de longitud desarrollado por Pekín para colocar cargas pesadas en órbitas altas. Su vuelo inaugural en marzo de 2020 también terminó antes de poder completar la misión para la que fue concebido, pero desde 2021 había encadenado más de una docena de misiones exitosas consecutivas, la última de ellas tan solo 12 días atrás.Ahora China tendrá que recuperar cuantos elementos le sea posible tras el colapso de uno de sus cohetes Larga Marcha 7A para establecer las causas que han llevado a un final tan abrupto de la misión que debía afrontar el pasado 10 de agosto. Si la investigación revela un defecto de fabricación o componente compartido con otros cohetes de la familia Larga Marcha 7, podría incluso alterar el calendario de suministros a la estación espacial china Tiangong.