Leti Cebrián, psicóloga: «Un detector importante que dice si la relación está en un momento crítico tiene que ver con la pérdida de respeto»

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Dicen que cada relación es un mundo. Pero no solo las de pareja, sino también las familiares o incluso las de amistad. Los vínculos afectivos, aunque pueden compartir patrones generales, se componen de esas pequeñas cosas que hacen diferentes unas de otras. Sin embargo, si hay unas relaciones complicadas de analizar son las relaciones amorosas. Ahí, los universos son infinitos, casi uno por cada relación. No obstante, hay ciertos principios que sí deben estar compartidos por todos esos mundos diferentes ya que sin ellos la relación se tambalea hasta caer y romperse en mil pedazos. Seguramente solo haya una cosa más importante que el amor o el cariño en una relación: el respeto. Sin respeto no hay relación por mucho amor que haya. Se termina convirtiendo en una cárcel de la que es muy difícil salir. O incluso en algo peor. Es por ello que la falta de ese respeto termina llevándose por delante cualquier relación incluso con graves consecuencias. Esto que parece una creencia generalizada tiene su base científica, tal y como cuenta la experta Leti Cebrián. Para ella, descubrir una falta de respeto es el principio del fin. Y si la falta de respeto es constante y continuada, es el anuncio definitivo de que el fin de esa relación ya es una realidad. Así explica su tajante análisis en su paso por el podcast 'Amor en tiempos revueltos'. «Un detector muy importante que nos dice que la pareja está en un momento, ya no de crisis, sino en un momento crítico, tiene que ver con el desprecio y con la pérdida de respeto». Leti asegura que esta es la alarma definitiva que nos debería avisar de que quizás lo mejor es hacer un alto en el camino y ponerle punto y final a la relación. Hay ciertos errores que son imperdonables e incompatibles con el amor, sobre todo si se repiten en el tiempo. «Para mí, ya ahí, cuando estamos en eso... Porque una vez te puedes equivocar evidentemente, todos somos humanos, podemos tener reacciones». Unas reacciones que son propias de todas las personas, ya que nadie está exento de un error pues va en la propia naturaleza humana. Pero lo peor es convertir en costumbre lo que debería ser una excepción negativa. «Leía que todo ser humano puede ser capaz de matar. Todo el mundo tenemos momentos en los que podemos reaccionar de una determinada manera y sin quererlo podemos faltar el respeto, podemos hacer daño, podemos decir algo que duele a la otra persona, algo mal dicho, podemos hacer algo que haga daño a la otra persona, infidelidades... Me voy a los extremos». Llegado a ese punto, la persona debe priorizarse y entender que la relación que se había convertido en lo más importante de su vida ahora pasa a ser un obstáculo en la misma. Un lastre que quizás conviene soltar porque ya no hay solución. «Pero cuando de manera repetida hay una pérdida de respeto para mí es un gran punto crítico donde es una señal de alarma. Ahí tienes que ver en qué vínculo estás y si seguir en ese vínculo es perderte a ti»