Todo lo que se ama

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En ese lugar que ahora está lleno de andamios y de manos cuidadosas que limpian, fijan y reparan, los ojos ven método, conocimiento, paciencia y tranquilidad, pero la cabeza sabe que hubo un día en que el fuego hambriento avanzó durante demasiados minutos angustiosos sin distinguir entre columnas, arcos, yeserías, rejas o cubiertas. Fue hace justo un año. No querías creértelo y cuando te lo confirmaron hasta empezaste a desviar la cabeza, como si pudieras. Te acostaste con la certeza de que los bomberos de Córdoba habían sido casi tan rápidos como el fuego y mucho más inteligentes, sabías que aquel lugar querido no tendría demasiado daño, aunque siempre más que el necesario, y aún así te costó dormir. Ahora... Ver Más