Hay imágenes que un incendio no consume. Se quedan para siempre en la memoria de quienes lo vivieron. Gloria las guarda con una nitidez que todavía estremece: casas completamente calcinadas, coches reducidos a cenizas, crujidos ensordecedores de pinos al quebrarse en mitad de la noche mientras el fuego los devoraba por dentro y el olor a madera quemada, que días después sigue impregnándolo todo. En casi nueve años como bombera forestal del Geacam había combatido decenas de incendios. Pero ninguno como los de Almorox y La Iglesuela . «Nunca había vivido algo parecido», asegura. Ni siquiera había conocido una emergencia de nivel 3, la máxima categoría contemplada en el Plan Estatal de Protección Civil. Gloria forma parte de un equipo... Ver Más