Patinar en la pista del campeón del mundo no es poca cosa. En Vila-sana el hockey es religión. Llego a la pequeña población de 700 habitantes y la primera señal que veo es la del pabellón. Amarillo y negro por todos lados. Dentro, espera Anna Salvat (Rubí, 2006), portera del equipo para un entrenamiento que en ciertos momentos es de riesgo. Los patines listos y el stick preparado para una jornada sobre cuatro ruedas. Seguir leyendo....