Japón dispara por primera vez un Tomahawk desde un destructor Aegis

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Japón sigue mejorando todo lo relacionado con su defensa naval. La Fuerza Marítima de Autodefensa ha probado con éxito, por primera vez con fuego real, el lanzamiento de un misil crucero Tomahawk desde el destructor JS Chokai, de la clase Kongo. La prueba culmina tras meses de modificaciones en el buque, ajustes de software y un adiestramiento junto a la armada estadounidense. El mensaje que envía Tokio a la región es muy claro: sus buques ya están listos para golpear objetivos estratégicos a gran distancia si la situación lo exige.La historia de este disparo comenzó a fraguarse en septiembre de 2025, cuando el JS Chokai cruzó el Pacífico rumbo a la base naval de San Diego. Allí, junto a especialistas estadounidenses, la embarcación se sometió a una profunda transformación y su tripulación empezó un entrenamiento intensivo. Para marzo de 2026 los trabajos en el astillero concluyeron. Llegó entonces la fase de calificación operacional, donde lo comprobaron todo, y pasó dicha fase con éxito. Ahora, el Ministerio de Defensa japonés ya prepara el regreso del destructor a su base en Sasebo a finales de año.El giro de Tokio y el programa de compra de 400 misiles El JS Chokai lanzando por primera vez un misil TomakawkEl impulso definitivo para este despliegue llegó con la Estrategia de Defensa Nacional de 2022, el documento con el que Tokio formalizó la llamada "capacidad de contraataque". Esto representa un giro radical para el país: pasar de depender únicamente de escudos de interceptación a dotarse de capacidad real para destruir plataformas de lanzamiento, puestos de mando e infraestructuras enemigas. El contrato, estimado en 1.030 millones de dólares, contempla la compra de 400 misiles divididos entre 200 unidades de la variante Block IV y 200 de la Block V. Aquí todo el protagonismo se lo lleva un viejo conocido de la guerra moderna: el BGM-109 Tomahawk de Raytheon Technologies. En servicio con Estados Unidos desde 1983, este misil subsónico se lanza habitualmente desde el sistema vertical MK 41 o desde tubos de torpedos. Tras despegar impulsado por un motor de cohete sólido, despliega sus alas y enciende su turbofan Williams F107 para volar a Mach 0,75 (unos 880 km/h). La versión Block IV alcanza un rango de unos 1.600 kilómetros, mientras que la Block V roza los 1.800 kilómetros y añade la capacidad de corregir el rumbo en vuelo y atacar buques en movimiento. Todo esto apoyado por un entramado de navegación inercial, GPS, lectura de relieve TERCOM, correlación óptica DSMAC y un enlace de datos bidireccional. El sexto destructor estadounidense llegará a Rota el próximo otoñoPor su parte, la plataforma elegida para el ensayo no ha sido elegida al azar. El JS Chokai, basado en los destructores estadounidenses Arleigh Burke Flight I, forma parte del núcleo duro de la flota japonesa. Su sistema de combate Aegis y su radar AN/SPY-1D estaban enfocados hasta ahora en la defensa aérea regional y la interceptación antimisil mediante proyectiles de la familia Standard Missile. Lo interesante del Tomahawk es que aprovecha el mismo lanzador vertical MK 41 con el que ya contaba el buque.A partir de ahora, sus destructores Aegis podrán proyectar poder naval a cientos de kilómetros de distancia, golpeando blancos en el interior del territorio enemigo sin exponer los buques a las baterías costeras enemigas. Pero hay más: compartir el Tomahawk con la US Navy dispara la interoperabilidad entre ambos países a niveles inéditos, permitiendo planificar misiones conjuntas. La hoja de ruta de Tokio es ambiciosa. Además del JS Chokai, embarcaciones como el JS Kirishima, JS Haguro, JS Myoko y el JS Atago recibirán esta capacidad en una primera fase, antes de escalarla progresivamente al resto de buques Aegis de la flota.