Antonio y Aurora llevan tiempo demostrando que en Milonga la cocina es mucho más que una mezcla de recetas de aquí y de allá. Su propuesta, ubicada en pleno centro de Córdoba, apuesta por una cocina creativa que viaja por distintos rincones del mundo sin perder de vista el producto fresco y de temporada. Entre todos sus platos hay una elaboración que destaca especialmente por el trabajo que hay detrás: sus currys caseros. Lejos de recurrir a pastas comerciales, en Milonga elaboran desde cero las pastas de curry que sirven en el restaurante . Un proceso artesanal que requiere tiempo, conocimiento y una cuidada selección de ingredientes para conseguir el equilibrio de aromas y matices característico de la cocina tailandesa. El resultado son dos platos que se han convertido en imprescindibles para quienes buscan sabores diferentes en Córdoba y que reflejan la filosofía del establecimiento: cocinar con personalidad y sin atajos. Uno de los grandes protagonistas de la carta son los noodles al curry rojo thai con gambones, verduras y shiitake. Se trata de uno de los platos más intensos del restaurante, con un punto picante, para los amantes del chile, pero donde el sabor va mucho más allá del picor. Los gambones, las verduras y las setas shiitake se integran con un curry rojo aromático y muy equilibrado que envuelve los noodles. Desde el propio restaurante incluso recomiendan acompañarlo con pan porque la salsa invita inevitablemente a mojar hasta la última gota (para los más valientes, eso sí). La otra gran especialidad es su albóndigas de pollo con curry verde tailandés y cacahuetes. Un plato que combina una receta reconocible para el público español con una salsa llena de aromas, hierbas y especias que aporta frescura y complejidad. El contraste entre la suavidad de las albóndigas y la intensidad del curry verde convierte esta propuesta en una de las más originales de la carta y en una buena forma de acercarse a la cocina tailandesa desde un formato diferente. Aunque los currys son una de las señas de identidad de Milonga, la propuesta del restaurante va mucho más allá. Antonio y Aurora han diseñado una carta corta, cambiante y muy personal, donde conviven recetas de inspiración internacional con elaboraciones preparadas a partir de producto fresco y de temporada. Entre sus platos destacan una ensaladilla con ventresca de atún y piparra , unas alitas de pollo glaseadas con teriyaki de Pedro Ximénez y ketchup de fresa, un refrescante ceviche de corvina con rocoto, choclo y calabaza o un tartar de atún rojo de almadraba 'Fuentes' con algas fritas. También sobresale la carrillada de cerdo confitada a baja temperatura con mole pasilla , una receta que vuelve a reflejar ese diálogo entre la cocina tradicional y los sabores de otros rincones del mundo. Es precisamente esa mezcla de técnicas, ingredientes y culturas la que define la filosofía de Milonga. Un restaurante que invita a viajar a través del paladar y que ha encontrado en sus currys caseros uno de los mejores ejemplos de una cocina elaborada con paciencia, personalidad y mucho sabor.