Para distinguir estructuras de apenas 19 kilómetros en el Sol, este telescopio tiene que sobrevivir a 12 kW de calor. Su solución incluye 12 kilómetros de tuberías y una piscina de hielo cada noche
El Daniel K. Inouye Solar Telescope concentra tanta energía que observar nuestra estrella amenaza sus propios instrumentos. Todo ese despliegue térmico acaba de permitirle resolver unos diminutos remolinos de plasma nunca vistos con este detalle.