Imagen: Generada con IA de GeminiEn julio de 2026, la inflación aumentó en 6,03 %, por debajo del pronóstico del mercado. Pero los segmentos que más jalaron este indicador fueron alojamiento, alimentos y luego restaurantes y hoteles. Si solo se pone la lupa sobre el rubro de alojamiento y la categoría que lo acompaña, servicios públicos, se evidencia que los alquileres y servicios de alojamiento fueron los que más contribuyeron a la inflación, seguidos del suministro de agua, electricidad y el gas.Los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) señalaron que la electricidad tuvo una variación al alza de 3,45 % y una contribución a la inflación de 0,12 puntos porcentuales. El gas tuvo un incremento de 3,76 %, con un aporte al indicador de 0,05 puntos porcentuales. Estufas, hornos y pipetas de gas también tuvieron alzas en su variación de 2,01 %. En conjunto, electricidad, gas y otros combustibles, presentaron un alza de 3,53 %, con un aporte a la inflación final de 0,17 puntos porcentuales.Lo anterior contrasta con cifras anteriores en las que se evidenció un comportamiento diferente en la canasta energética de los hogares. Por ejemplo, en mayo de 2026, la electricidad tuvo disminuciones de 1,93 %, mientras que el gas registró un alza de apenas 0,45 %, con una contribución de 0,01 puntos porcentuales a la inflación.Nicolás Pineda, miembro del grupo de investigación del Grupo Cibest, afirmó que el componente de regulados, es decir, el que integra a los servicios energéticos, fue el segundo segmento que más contribuyó a la inflación en julio, solo por detrás del sector de servicios.“Dentro de esta canasta, esperamos que los mayores incrementos provengan de los servicios de gas y energía eléctrica en los primeros siete meses del año. Los precios de la energía y el gas han aumentado 4,9 % y 5,8 %, respectivamente, cifras similares al incremento acumulado del IPC (Índice de Precios al Consumidor) total, que se ubica en 4,9 %”, afirmó.¿Qué pasará con la inflación de la canasta energética?Pineda manifestó que durante el segundo semestre de 2026 las presiones inflacionarias se intensificarían. Las razones son que Colombia atraviesa un fenómeno de El Niño que podría extenderse hasta finales de 2026. Incluso hay proyecciones que señalan que este se extendería hasta el cuarto trimestre de 2027.Bajo una ola de calor, se reducirían los aportes de los embalses en la energía que se genera a través de las hidroeléctricas. A causa de todo esto, el sistema va a requerir de una mayor generación de energía térmica, que utiliza gas y combustibles líquidos, para satisfacer la demanda en electricidad.“Esta generación es significativamente más costosa, ya que depende de combustibles como gas, carbón y diésel. Para ponerlo en perspectiva, durante 2024, año en que el país enfrentó el último episodio de El Niño, las plantas térmicas a gas consumieron un volumen equivalente al doble del gas utilizado por todos los hogares colombianos en ese mismo período”, afirmó.David Cubides, jefe de Investigaciones del Banco de Occidente, aseguró que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) estimó que hay probabilidades superiores a 97 % de que persista este fenómeno climático hasta comienzos de 2027, con la probabilidad alta de que El Niño alcance una intensidad ‘muy fuerte’ hasta ese lapso. Según lo manifestó, esto podría llevar la inflación de energía por encima de 10 % anual a finales de 2026, superando la cifra de 3,4 % registrada en julio.Las consecuencias de la importación de gas sobre la inflaciónPara el investigador del Grupo Cibest, este es un factor importante, ya que cada vez el sistema energético colombiano está dependiendo más del gas que se importa. Lo anterior se debe a que la producción en los campos locales ha disminuido por su declive natural. Al no haber nuevos hallazgos y no incentivarse la exploración y producción, el declive obliga a que se incremente el abastecimiento del mercado interno con compras al exterior.“Este gas importado puede llegar a costar cerca del doble del gas nacional, generando presiones adicionales sobre las tarifas de gas y electricidad. Mientras que en 2023, año en que empezó el Niño anterior, el gas importado representaba apenas 7,5 % del consumo total, en lo corrido de 2026 su participación se acerca a 27 %, tendencia que esperamos siga aumentando en los próximos meses”, añadió Pineda.Hasta la fecha, las importaciones provienen de la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC), punto localizado en Cartagena. Sin embargo, Ecopetrol, en alianza con empresas como PIO SAS (Puertos, Inversiones y Obras S.A.S) y Frontera Energy, está adelantando la construcción de nuevas infraestructuras de importación de gas, es decir, regasificadoras. A finales de 2026 y comienzos de 2027, el sistema energético colombiano planea la entrada en operación de la Regasificadora del Pacífico (Buenaventura) y la Regasificadora de Puerto Bahía (Cartagena).¿Qué otro componente generaría presión inflacionaria?Pineda señaló que los combustibles, es decir, gasolina y diésel, son otro de los puntos a tener en cuenta. Lo anterior se debe a que sus precios, aunque siguen mostrando incrementos, han tenido una relativa estabilidad en los últimos meses y siguen expuestos a factores externos.Entre esos factores, el experto destacó un escenario de alta volatilidad en los precios del Brent y una eventual depreciación del peso colombiano. Afirmó que, si el petróleo se mantiene en precios altos y la tasa de cambio vuelve a niveles de $3.600 o $3.700 por dólar, habría presiones adicionales en los precios de los combustibles líquidos, lo que se trasladaría de manera gradual a la canasta energética, en la medida en que no existan mecanismos de estabilización o subsidio que controlen los precios de manera artificial.