No hizo falta una expedición científica para dar con ellos. Un vecino de Guatraché, caminando por la orilla de la laguna, se topó con fragmentos de hueso y piedra que no tenían nada que ver con el paisaje habitual del lugar. Avisó a las autoridades, y en cuestión de días un equipo de paleontólogos y arqueólogos confirmó que esos restos llevaban entre 5 y 7 millones de años esperando ser encontrados