¿Sembrar hoy o esperar? Todo cambia en el jardín cuando aprendés cómo funcionan las fases de la luna

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Mucho antes de que existieran aplicaciones para organizar las tareas del jardín, los agricultores miraban el cielo, porque la observación de la luna fue, durante siglos, una herramienta para decidir cuándo sembrar, cosechar o podar.Hoy, esa costumbre sigue vigente gracias a la agricultura biodinámica. Quienes la practican sostienen que las fases lunares influyen en la distribución del agua dentro de las plantas y, en consecuencia, en procesos como el desarrollo radicular, la producción de brotes, la fotosíntesis y la germinación de las semillas.Aunque la evidencia científica sobre estos efectos todavía es limitada y los resultados pueden variar según la especie y las condiciones ambientales, muchos jardineros utilizan el calendario lunar como una guía para planificar el trabajo en el jardín.¿Cuándo conviene plantar?Si el objetivo es sembrar o incorporar nuevas plantas al jardín, el calendario biodinámico distingue dos momentos según el tipo de cultivo.Durante la luna nueva, se considera un buen momento para sembrar y plantar especies cuyo desarrollo ocurre bajo tierra, como zanahorias, papas, rábanos, remolachas, cebollas y ajos. Según la corriente biodinámica, en esta fase la savia se concentra en las raíces.En cambio, durante el cuarto creciente es cuando se recomienda sembrar plantas que producen hojas, tallos u otras partes aéreas. En esta etapa, a medida que aumenta la luz de la luna, la savia tendería a ascender, favoreciendo el crecimiento del follaje y un desarrollo más fuerte de las plantas.El cuarto creciente es un momento especialmente indicado para sembrar en la huerta, ya que las plantas comestibles como tomates, coles y frutales crecerán más rápido.¿Cuándo trasplantar o cambiar una planta de maceta?El calendario lunar también diferencia dos momentos. La luna nueva puede ser favorable para realizar trasplantes, ya que se considera un período de descanso y preparación para el crecimiento.Sin embargo, el cuarto creciente es la fase óptima para plantar y trasplantar, porque la circulación ascendente de la savia favorecería una recuperación más rápida y un mejor desarrollo de hojas y tallos.Sincronizar las tareas del jardín con las fases lunares permite trabajar de manera armónica con los ritmos naturales de las plantas¿Cuándo podar?Las podas aparecen recomendadas en dos fases diferentes, aunque con objetivos distintos.Durante la luna llena, algunos jardineros aprovechan para realizar tareas de mantenimiento, entre ellas la poda de formación, ya que consideran que la planta alcanzó uno de sus momentos de mayor desarrollo.Pero el cuarto menguante es el período tradicionalmente más elegido para podar. Según la agricultura biodinámica, en esta fase la savia vuelve a concentrarse en las raíces, permitiendo que la planta se recupere con mayor rapidez y destine su energía al desarrollo de nuevas raíces.¿Cuándo conviene cosechar?La cosecha también tiene sus momentos óptimos. Durante la luna llena, muchos jardineros consideran que las plantas se encuentran en su punto máximo de desarrollo. Incluso sostienen que las cosechas realizadas en esta fase resultan más abundantes y de mejor calidad debido a la concentración de savia en las partes aéreas.El cuarto menguante también es un buen momento para cosechar, especialmente porque la planta podría recuperarse más rápidamente después de la recolección.La luna nueva representa un período de descanso para las plantas. Además de sembrar especies de raíz o realizar algunos trasplantes, muchos jardineros aprovechan esta fase para preparar el suelo antes del siguiente ciclo de crecimientoPor su parte, el cuarto menguante también es una buena oportunidad para realizar tareas que no impliquen intervenir directamente sobre la planta, como mejorar la estructura del sustrato o eliminar malezas.Una guía más que una reglaPara quienes siguen el calendario biodinámico, sincronizar las tareas del jardín con las fases lunares permite trabajar de manera más armónica con los ritmos naturales de las plantas y aprovechar mejor los recursos disponibles. Sin embargo, la mejor forma de comprobar si este método funciona en cada jardín sigue siendo la misma: observar, registrar los resultados y dejar que la experiencia marque el camino.