Enroscas tu primera bombilla inteligente, abres la app que te pide el fabricante y, mientras creas la cuenta, aparece la duda de siempre: ¿esto acabará costándome un recibo al mes por encender la luz desde el sofá? Tranquilo, que no. Ninguna de las seis que he reunido cobra suscripción: se controlan gratis, obedecen a Alexa o a Google y aguantan años enroscadas . La única decisión de verdad es de fontanería digital: manejarlas con una cuenta de fabricante (el mundo Tuya) o que vivan en local, sin cuenta y sin nube (el mundo Zigbee). Todas estas bombillas hacen lo mismo: encienden, cambian de color y obedecen a Alexa o a Google. Lo que las separa, y lo único que de verdad tienes que decidir, es cómo les mandas las órdenes . Ahí se abren dos caminos. El primero es Tuya, que en algunas fichas verás como Smart Life. Enroscas la bombilla, te bajas la app, creas una cuenta gratuita y listo : no compras nada más porque van por WiFi o Bluetooth. El peaje es ese, que dependes de una cuenta de fabricante y de la nube para que respondan. El segundo es Zigbee. Ni usa tu WiFi ni pide cuenta: habla un idioma propio que necesita un traductor en casa, un hub o coordinador (un SmartThings, un Echo con Zigbee dentro, un Home Assistant). Con eso montado, todo funciona en local, sin nube y sin latencia . Más lío al principio, más control después. Y hay un tercer detalle mundano que se olvida siempre: el casquillo. La mayoría son E27 de rosca gorda, pero también las hay E14 de rosca fina, B22 de bayoneta para apliques antiguos y GU10 para focos. Mira el que tienes antes de pagar, que es el fallo más tonto y más habitual . Lo que ninguna de las seis va a hacer es pasarte una cuota . Esa parte es la fácil. arteco vende esta E27 como la navaja suiza del lote: en el desplegable decides si la quieres por Bluetooth, por WiFi o por Zigbee , y cada versión se comporta distinto. Las de Bluetooth y WiFi funcionan solas, sin comprar nada; la Zigbee pide hub, pero va más fina. Regula del blanco cálido de leer por la noche al blanco frío de trabajar sin cambiar de bombilla , y suma el color RGB para cuando apetece otra cosa. Se empareja con Tuya o Smart Life a la primera y responde a Alexa y a Google. Es la que recomendaría para empezar sin mojarte . Si dentro de un año te montas un hub Zigbee, no tienes que tirarla: cambias de versión mental y sigue en la lámpara. Esta Tuya va directa al grano: solo WiFi, nada de Bluetooth ni de hub . La enroscas, la metes en tu red y la manejas desde el móvil estés donde estés, algo que una Zigbee no te da sin montar más cosas. El punto fuerte aquí es la voz: enciendes, apagas y cambias de color hablándole a Google desde el móvil , y empareja con la app sin peleas. Alexa, en cambio, no aparece confirmada en su ficha, así que, si tu casa es de Echo, míralo antes en el listado. Depende del router y de la nube de Tuya para responder ; ese es el peaje del WiFi puro. A cambio, cero accesorios que comprar. Si lo tuyo es quitar la nube de en medio, esta arteco es Zigbee del todo. Necesita un coordinador (un SmartThings, un Home Assistant con zigbee2mqtt), pero, con eso puesto, trabaja en local: sin cuenta de fabricante y respondiendo al instante . Encaja con Alexa, Google y SmartThings, y es de las que compras a pares para ir migrando la casa habitación por habitación . Cumple de sobra como luz de ambiente , pero no esperes que tiña la habitación entera a todo color como una lámpara de fiesta. Lo que salva a esta de dejar tirada una lámpara vieja es el casquillo: además de la rosca E27 de toda la vida, viene en B22 de bayoneta , ese de dos patillas que aún montan muchos apliques antiguos. Por lo demás juega en el mismo terreno Tuya que las anteriores. Se configura con Smart Life, ajustas temperatura y colores RGBCW desde la app y responde por voz , con Bluetooth o WiFi según la variante que pilles. Es la que compraría si mi lámpara de mesa no admite rosca gorda y no me apetece cambiar el portalámparas por un capricho de luz. Esta es para quien ya tiene bombillas WiFi y está cansado de que dependan de un servidor ajeno . Zigbee 3.0, control en local con un Echo que lleve Zigbee o un dongle en Home Assistant, y adiós a la nube. Y si ese Echo con Zigbee ya vive en tu salón, te ahorras comprar un coordinador aparte: la bombilla entra directa y las WiFi viejas van saliendo a su ritmo . Un aviso para los de iPhone: no habla HomeKit. Con Alexa y Google va de lujo ; con Siri, no cuentes con ella. Las cinco anteriores son bombillas de rosca; esta cambia de formato. Es una GU10, el pin doble de los focos empotrados y los raíles, así que su sitio es el techo del salón o de la cocina, no la mesilla . arteco te deja elegir entre Zigbee y WiFi al comprarla y suma RGB con blanco frío y cálido para pasar de ambiente de fiesta a luz de trabajo . La reconocen Alexa, Google, SmartThings y hasta Yandex, y un comprador destaca que los colores salen muy precisos. Es la pieza que completa la casa: mismas apps, mismo criterio, pero para los puntos de luz donde no entra una bombilla normal . Volvemos al principio: por muy inteligente que sea, ninguna de estas seis te va a mandar un recibo mensual. La suscripción, que es lo que asusta al montar domótica, aquí no existe . Lo que sí cambia es el peaje del día a día. Con las Tuya enchufas y funcionan, a cambio de una cuenta gratis y de tirar de nube. Con las Zigbee te ahorras la cuenta y ganas respuesta local e instantánea, pero antes tienes que tener el hub en casa. Si todavía no tienes coordinador y solo quieres luz de colores que obedezca a Alexa, empieza por la arteco multiprotocolo: hoy la usas por WiFi y el día que montes un Zigbee la reaprovechas. Si ya tienes un Home Assistant o un Echo con Zigbee, ve directo a las Zigbee puras y saca la nube de tu casa. Y todas cuestan una fracción de lo que pide cualquier ecosistema de marca por una sola bombilla , que es justo lo que las hace tan fáciles de probar. En la sección Favorito de ABC se pueden encontrar más ofertas y gangas como esta para equipar tu casa o renovar tu tecnología con criterio y ahorro.