Dos bloques perfectamente diferenciados y enfrentados. A la derecha, PP y Vox, sin discrepancias, exhibiendo una imagen de unidad. A la izquierda, PSOE y Unidas por Extremadura, mostrando apoyo mutuo y buena sintonía. Es la imagen que deja la política extremeña justo antes de las vacaciones de verano.El primer gobierno autonómico de la derecha y la extrema derecha que abrió la puerta al concepto de "prioridad nacional" acaba de aprobar sus primeros presupuestos. Las cuentas son para 2026, por lo que tendrán poco recorrido con pocos meses para la ejecución, pero sientan las bases de qué política va a desarrollar la coalición PP-Vox en Extremadura. Sobre todo, teniendo en cuenta que en octubre, casi al inicio del nuevo curso, empezará la negociación para el presupuesto de 2027, que supondrá un nuevo termómetro de la estabilidad del pacto de la presidenta María Guardiola con los ultras. Así, la huella de Vox ya asoma. Si bien la "prioridad nacional" es todavía más un marco político que una aplicación real, se han dado los pasos necesarios para que haya recortes en materias que estaban en el punto de mira.La cooperación internacional ha sido el mayor ejemplo. Un tijeretazo sin precedentes y la destrucción de 30 años de trabajo. Extremadura era referente nacional en este ámbito. De casi 11 millones de euros que recibía se ha pasado a 2,7 millones, apenas un 0,03% de la cuantía total.De la mano de esta reducción ha ido también el castigo a las asociaciones que trabajan con migrantes, en palabras de Vox, “para evitar la inmigración masiva y descontrolada”.Paralelamente, el Gobierno regional presume de que el presupuesto de 2026 es el más alto de la historia, con 8.854 millones de euros; eso sí, gracias, en parte, al incremento de las entregas del sistema de financiación.PP y Vox defienden que crecen las cuantías en sanidad, educación y políticas sociales, con especial hincapié en las ayudas a la natalidad, que se duplican. “Se preocupan de que nazcan más niños, pero después no hay pediatras en los pueblos”, les reprochó durante el debate parlamentario, por ejemplo, la diputada de Unidas por Extremadura Nerea Fernández. El PSOE les recriminó, entre otros asuntos, el hachazo al diálogo social con el recorte de las subvenciones a los sindicatos.Los partidos de la oposición se unieron para denunciar que las nuevas medidas fiscales “benefician a los que más tienen”. Estas incluyen la rebaja en los dos primeros tramos del IRPF y la ampliación de bonificaciones en el impuesto de sucesiones y donaciones cuando las herencias pasen de tíos a sobrinos.De los diversos frentes abiertos de Vox contra los derechos humanos y sociales, el colectivo LGTBI no sufrirá recortes en las ayudas. No obstante, la diputada Nerea Fernández volvió a cargar contra el PP para recordarle que la ley extremeña de 2015, pionera en España y que se aprobó cuando el popular José Monago era presidente, sigue sin dinero para poder desarrollarse. Antes de llegar a esta cita en la Asamblea, que sin duda ha marcado un punto de inflexión, el líder del PSOE extremeño, Álvaro Sánchez Cotrina, le hizo una oferta a Guardiola: su partido apoyaría las cuentas si ella cesaba a los dos consejeros de Vox.Cotrina aprovechó así su estreno en el Parlamento regional como nuevo jefe de los socialistas para atraer el foco sobre él. Sabía que su propuesta no tenía ningún recorrido, pero sonó bien alto. Fue precisamente la falta de acuerdo para sacar adelante los presupuestos regionales el argumento que le valió de excusa a Guardiola para convocar elecciones. No tenía respaldo de ningún grupo. Apostó fuerte para conseguir la mayoría absoluta o quedarse muy cerca. No lo logró. Ahora tiene a dos miembros de Vox, uno de ellos vicepresidente, en su Consejo de Gobierno.El Parlamento regional vivió más de 11 intensas horas de debate. Pero la realidad es que no salió adelante ni una sola de las más de 600 enmiendas que presentaron PSOE y Unidas. En todo momento, dos bloques distanciados.Esta imagen política responde también a la suspensión este año del Debate del Estado de la Región, otra cita importante en la que se hace balance de la gestión y en la que se suele anunciar algún proyecto llamativo que acapara titulares. Guardiola hizo una petición a la Asamblea para que esta vez no se celebrara alegando que el Ejecutivo apenas había empezado a andar y que el reglamento no contempla un adelanto electoral, una situación inédita en Extremadura. Su solicitud fue aceptada. La oposición criticó esta decisión aseverando que era una manera de no rendir cuentas ante la ciudadanía y de silenciar a los partidos que no forman parte del gobierno.De momento, y sobre el papel, el primer escollo que tenían que afrontar juntos PP y Vox ha sido superado. “Misión cumplida”, dijo Guardiola cuando finalizó el debate de presupuestos.La siguiente prueba será en octubre, con las cuentas de 2027, en las que ya está previsto que se incluya la primera rebaja de la ecotasa a la central nuclear de Almaraz, si finalmente el Gobierno central le da el visto bueno a que siga operativa. Si así fuera, las empresas propietarias (Iberdrola, Endesa y Naturgy) irán pagando menos por el Impuesto sobre Instalaciones que Inciden en el Medioambiente, o lo que es lo mismo, el impuesto por contaminar. La rebaja gradual hasta el 30% en 2029 es una de las medidas escritas en el pacto PP-Vox.Será ese acuerdo el que vuelva a marcar las directrices de las próximas cuentas regionales y el que condicione la relación entre ambos partidos.