La Unión Europea ha irrumpido con contundencia en la crisis abierta por la FIFA. Tras conocer los planes del presidente del organismo, Gianni Infantino, para privatizar la explotación comercial del Mundial a través de una empresa semipública en la que podrán participar inversores privados, el Ejecutivo comunitario ha lanzado este miércoles una severa advertencia a Zúrich: la mercantilización del fútbol ha rebasado los límites y no quedará al margen del derecho comunitario. El comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, ha criticado duramente el plan de Infantino: «Fuera las manos de nuestro fútbol» , escribió en su red social de X para atizar la figura del presidente de la FIFA y recordarle que la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) respalda firmemente que las reglamentaciones deportivas están sujetas a las leyes europeas en cuanto generen efectos económicos en el mercado único. « Cada federación debe entablar un diálogo real con las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados antes de tomar una postura», aseguró Micallef. «Dentro del ámbito de sus competencias en virtud de los Tratados, la Comisión Europea actuará», advirtió Micallef, al tiempo que expresó el respaldo de la institución a la UEFA y a los llamados de las partes interesadas para someter el plan a un mayor escrutinio. Micallef ha resaltado que esta ambición de la FIFA ha abierto la puerta a una comercialización desenfrenada del fútbol, que se ha vuelto «corrosiva», y que la Copa del Mundo no es «béisbol». «El éxito comercial debería fortalecer el fútbol, no consumirlo», recalcó el comisario. La intención de Infantino, con asesoramiento de JP Morgan y el fondo de inversión Thrive Eterna (fundado por Joshua Kushner, hermano de Jared, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump), sería la de ceder un porcentaje del negocio a inversores privados e inyectar unos 20 millones de dólares a cada federación nacional, frente a los 8 millones actuales, para lograr su respaldo en las urnas, según revela 'The Times' . La empresa denominada, FIFA Forward Enterprise (FFE), buscaría «ampliar el acceso al fútbol, fortalecer la infraestructura y las oportunidades a nivel mundial, y garantizar que todas las asociaciones deportivas se beneficien del crecimiento del fútbol». No obstante, este plan debe ser aprobado por el Consejo de la FIFA. La UEFA también se ha pronunciado, a falta de un comunicado oficial por parte de la FIFA, para expresar su desacuerdo y condenar este movimiento futbolístico. « El alma y la gobernanza del fútbol no son bienes que se puedan negociar , especialmente sin ninguna transparencia respecto a los beneficiarios financieros. El fútbol no pertenece a nadie. La FIFA no tiene derecho a venderlo», aseguraron a través de un comunicado en las redes sociales.