Una docena de organizaciones ecologistas había anunciado, para el pasado 25 de julio, una «protesta masiva» en Las Palmas contra el proyecto de Nueva Pescanova para la construcción de una granja de cría y engorde de pulpos con capacidad anual de 2.400 toneladas. Pero aquella cita se convirtió en una «celebración» después de que, como avanzó FARO en primicia, la compañía trasladase a la autoridad portuaria insular su renuncia a la concesión en la dársena de La Esfinge, la ubicación elegida para esta nueva infraestructura tras haber evaluado, entre otras, la costa gallega. La pesquera aludió a la extrema dilatación de los plazos administrativos; la presidenta del Puerto, Beatriz Calzada, apuntó que «se les hacía técnicamente complicado poder abordar todos los condicionantes» medioambientales para ponerla en marcha.Seguir leyendo....