Una vez pasada la conmoción inicial por el atentado perpetrado en el centro de Berlín en el que una mujer polaca perdió la vida y 29 personas resultaron heridas de diversa consideración, llegó el momento de debatir sobre cómo evitar que algo así vuelva a ocurrir y surgieron las primeras críticas por el hecho de que el presunto autor, Abdul Ballout, que fue abatido a tiros el domingo tras una intensa búsqueda y que era conocido como un islamista peligroso, estuviera en libertad. Seguir leyendo