La Antártida llevaba dos siglos atrapando el mercurio que lanzábamos a la atmósfera. El deshielo está abriendo esa bóveda y devolviendo el contaminante al océano

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El análisis de 16 núcleos de sedimentos revela que la acumulación de mercurio en la península antártica aumentó un 160% desde el inicio de la industrialización. El problema no es solo lo que continúa llegando desde el aire: el hielo que antes funcionaba como depósito está liberando ahora parte de la contaminación del pasado.