La ISS cruzaba el cielo a 27.000 km/h mientras Venus brillaba a 135 millones de kilómetros. Un fotógrafo calculó el segundo exacto para que ambos parecieran encontrarse a plena luz del día

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A.J. Smadi necesitó un telescopio, una cámara planetaria y una planificación casi obsesiva para capturar un encuentro que nunca ocurrió realmente. La perspectiva hizo el resto: durante un instante, dos mundos separados por una distancia descomunal parecieron compartir el mismo rincón del cielo.