El MIT quería construir un dron capaz de ignorar la frontera entre el cielo y el océano. Acabó copiando a las aves buceadoras para que nadara, volara y saliera del agua sin patas ni hélices

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Pesa menos de 300 gramos, utiliza las mismas alas dentro y fuera del agua y ha conseguido resolver una maniobra que parecía reservada a los animales. El objetivo ahora es convertirlo en una herramienta capaz de recoger datos allí donde los barcos apenas pueden llegar.