He pasado cuatro noches en la ciudad del polvo y la niebla, la ciudad donde nací. Han sido noches malas. Frente a mi apartamento, había dos edificios en construcción. Los ruidos eran odiosos e incesantes. No me permitían descansar. Sentía que estaban martillándome la cabeza. Una vez más, he sido infeliz en la ciudad de la que escapé siendo joven. No debí comprar esa propiedad. La adquirí hace veinte años porque mis hijas vivían en aquella ciudad. Yo viajaba todos los meses para reunirme con ellas. Mi exesposa me convenció de comprar un apartamento para ella y nuestras hijas. Tonto yo, me dejé ablandar y, rendido, caí en la trampa. Peor aún, aturdido por la culpa del padre ausente, pagué... Ver Más