En Costa Rica enterraron un pastizal muerto bajo 12.000 toneladas de cáscaras de naranja y después olvidaron el experimento. Cuando los científicos regresaron 16 años más tarde, ya había un bosque encima

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Lo que parecía un vertedero a cielo abierto terminó ocultando hasta el enorme cartel que señalaba la parcela. El terreno tratado acumuló un 176% más de biomasa y multiplicó por tres su variedad de árboles, aunque una disputa judicial impidió repetir el experimento.