El universo acaba de enfrentarse a 155.600 relojes fósiles escondidos en la Vía Láctea. Su veredicto devuelve los 13.800 millones de años y pone en aprietos una solución a la tensión de Hubble

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Gaia y LAMOST permitieron reconstruir la edad de una multitud de estrellas cercanas. La más antigua ronda los 13.730 millones de años, una cifra que encaja con el universo estándar y deja poco espacio para las teorías que intentan hacerlo mil millones de años más joven.