Hallan ADN de viruela de la época colonial en dos momias de Chile y analizan cómo fue evolucionando

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Que la viruela afectó a muchas poblaciones indígenas de América tras la llegada de los europeos no es ninguna novedad. Durante siglos nos hemos basado en diarios de la época y documentos históricos para calcular que unos cuatro millones de personas murieron al no tener defensas contra el patógeno. No obstante, nos faltaba la prueba más importante: rastrear el virus en los propios restos humanos de la época para confirmarlo con datos biológicos. Y eso es exactamente lo que acaba de conseguir un grupo de científicos.El descubrimiento tuvo lugar en el norte de Chile. Allí, un equipo de investigadores chilenos e irlandeses logró aislar ADN de viruela de dos momias que datan de entre 1492 y 1631. Al analizar el material genético recuperado, encontraron un dato revelador: los genomas del virus eran casi idénticos. Esto demuestra que ambas personas se contagiaron en el mismo periodo, muy poco después del desembarco de los europeos. Por primera vez, lo que leíamos en los libros de historia tiene un respaldo genético indiscutible.La cepa CAM9 y el misterio de un virus que aceleró su evolución con las vacunas Los científicos hicieron un seguimiento de los linajes del virus con el paso del tiempo y por distintos continentesConseguir algo así no es nada fácil. El ADN antiguo suele estar destrozado por el paso de los siglos y aparece en cantidades ínfimas, por lo que aislarlo es muy difícil. La cepa recuperada, a la que han llamado CAM9, ha sido clave para reconstruir la historia del virus. Al encajarla en su árbol genealógico, los científicos vieron que funciona como un puente perfecto entre la viruela europea y las variantes que circularon en el siglo XX. Es, en la práctica, una foto que nos enseña cómo era el patógeno justo cuando dio el salto al continente americano.Ahora bien, la historia guardaba un giro inesperado. Al analizar cómo cambió la cepa CAM9 con el paso del tiempo, los investigadores vieron algo curioso: el virus se tomó las cosas con calma durante un par de siglos, mutando muy poco tras su llegada a América. De pronto, ya en el siglo XIX, su evolución se aceleró de golpe. ¿A qué se debió este cambio de ritmo? Todo apunta a que las primeras campañas de vacunación masiva y las transformaciones en la población obligaron al virus a adaptarse a gran velocidad para intentar evitar las nuevas defensas. Este descubrimiento nos ayuda a entender mejor cómo reacciona un virus ante eventos como una colonización o una vacuna. Además, en países como Chile abundan estos tesoros arqueológicos, y sus investigadores reclaman que se dejen de exportar muestras al extranjero y se apueste por financiar la ciencia local.