WeWork. Foto: Archivo Valora Analitik. La congestión vehicular dejó de ser solo un problema de movilidad urbana y se convirtió en un factor que pesa directamente sobre las decisiones laborales de los colombianos. Así lo revela el estudio «La experiencia laboral 2026 en Colombia: Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar», de WeWork y Michael Page, elaborado a partir de cerca de 3.000 encuestas y 150 entrevistas a profundidad en México, Colombia, Chile, Argentina y Perú. La brecha entre lo que hay y lo que se quiereEl informe expone una diferencia significativa entre el esquema laboral que hoy predomina en Colombia y el que realmente prefiere el talento. Actualmente, el 26 % de los encuestados trabaja de forma 100 % presencial, pero solo el 10,44 % elegiría ese modelo si pudiera decidir. Algo similar ocurre con el híbrido: hoy lo practica el 39,66 % de la muestra, mientras que el 56,17 % lo preferiría, y dentro de ese grupo, el 82,09 % querría ir a la oficina solo dos o tres días a la semana.La razón principal detrás de esta preferencia es contundente: el 71,96 % de quienes eligen un esquema híbrido señala la reducción de los tiempos de traslado como su principal motivación, por encima del equilibrio entre vida laboral y personal (57,09 %), una mayor productividad (51,69 %) y el cuidado personal o familiar (34,12 %). Entre quienes optarían por un modelo 100 % remoto, ese motivo pesa aún más: el 89,44 % lo señala como la razón principal. Fuente: WeWork y Michael Page. El peso del tráfico, con cifras del TomTom IndexEl contexto urbano explica buena parte de esta transformación. El 74,65 % de quienes prefieren un esquema remoto o flexible se concentra en Bogotá y Medellín, las dos ciudades colombianas con mayor congestión vehicular. Según el TomTom Traffic Index 2026 —que evaluó 492 ciudades del mundo—, Bogotá ocupa el puesto siete del ranking global de congestión y Medellín el puesto 11; en ambas, sus habitantes pueden perder cerca de 153 horas al año únicamente en trayectos durante horas pico.Ese desgaste también se traduce en cómo se concibe la oficina misma. El estudio encontró que el 85,14% de quienes prefieren un esquema híbrido realizaría su trabajo de mayor concentración fuera de la sede principal, y un 16,55% de ese grupo elegiría específicamente un espacio de coworking para hacerlo.El informe completo de WeWork y Michael Page se puede descargar haciendo clic aquí. Los beneficios ya no alcanzan si no incluyen movilidadEl estudio también identifica qué beneficios corporativos considera el talento colombiano como «no negociables»: la salud integral lidera con 59,40 %, seguida de la flexibilidad laboral (57,70 %) y la capacitación (51,20 %). Los apoyos de movilidad o alimentación aparecen en un tercer nivel, con 28,10 %, señal de que el desplazamiento al trabajo no desaparece de la ecuación, sino que se transforma en un costo que las empresas deben empezar a asumir. El 69,4 % del talento entrevistado, además, considera que los beneficios son un factor determinante para permanecer en una empresa. Fuente: WeWork y Michael Page. El reto de las oficinas: justificar el desplazamientoPara las organizaciones que insisten en la presencialidad, el estudio identifica fricciones concretas: el 46 % de los encuestados señala la falta de beneficios que compensen el regreso a la oficina, el 41 % reporta dificultad para concentrarse por el ruido en las plantas abiertas, y el 39 % enfrenta escasez de escritorios y puestos disponibles.Claudio Hidalgo, presidente de WeWork para Latinoamérica, resumió el cambio de fondo: la flexibilidad, entendida durante años como un beneficio adicional, hoy responde a un problema estructural que afecta la productividad y la calidad de vida de millones de personas, y el reto de las organizaciones ya no es decidir desde dónde trabajan sus equipos, sino diseñar experiencias que generen valor tanto para las personas como para el negocio. Lo que viene para el trabajo híbrido y flexibleDe cara al futuro, el 49,40 % del talento colombiano cree que la inteligencia artificial y la automatización liderarán los próximos cambios en el mundo del trabajo. El mensaje de fondo del estudio es claro: en un país donde la movilidad se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la calidad de vida, la competitividad de las empresas para atraer y retener talento ya no se juega solo en el salario, sino en su capacidad de devolverle tiempo a las personas. Hacia 2030: la regulación de la IA, no la tecnología en sí, marcará el rumboAl proyectar los escenarios más probables hacia 2030, el estudio encuentra que el factor que más pesará en el dónde y el cómo se trabaja no es la tecnología como tal, sino su marco normativo: el 59,90 % del talento considera que la regulación de la inteligencia artificial será el elemento determinante, por encima de la automatización acelerada en sí misma. En un segundo plano aparecen el desarrollo de hubs laborales transfronterizos (13,50 %), la consolidación de ciudades policéntricas y el ajuste de salarios según la geografía (8,10 % cada uno), y el crecimiento de la gig economy interna (5,40 %). Llama la atención que las disrupciones climáticas apenas concentran el 2,70 % de las menciones, lo que el propio informe señala como una subestimación riesgosa frente al impacto real que estos factores podrían tener en el mundo laboral de la próxima década.Para el estudio, la conclusión de fondo es que el trabajo dejó de organizarse alrededor de la oficina para organizarse alrededor de la vida de las personas. Esa oficina ya no compite con el hogar, sino con la calidad de la experiencia que es capaz de ofrecer: cuando el entorno corporativo no aporta un valor claro, el talento lo percibe como una imposición y no como un lugar que elige. De ahí que, de manera implícita pero constante, los datos apunten hacia configuraciones cada vez más cercanas a la lógica del coworking, con espacios que combinan concentración, colaboración y bienestar, y que se adaptan a lo que cada persona necesita en distintos momentos del día. —