El mes de agosto en una ciudad como Sevilla no tiene por qué ser ni mucho menos sinónimo de sopor, inmovilidad y aburrimiento. Lo ideal es aprovechar las circunstancias, que la ciudad está más vacía de lo habitual y que es más sencillo moverse por vías y calles que en otros momentos están más concurridas. La cultura aparece como un auténtico bálsamo contra la apisonadora en la que se suele convertir el verano en la ciudad . Por ello, una gran opción es aprovechar el tiempo -y también el buen aire acondicionado de los espacios culturales sevillanos-, para visitar una buena exposición. Opciones desde luego no faltan, sólo hay que calibrar bien la brújula, y plantarse en lugares emblemáticos como... Ver Más