La brújula de la Tierra perdió el rumbo durante 70.000 años y el planeta quedó atrapado en una inversión interminable. El episodio revela que los polos magnéticos pueden tardar mucho más de lo previsto en encontrar su sitio
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Los sedimentos del Atlántico conservan la huella de una transición ocurrida hace 40 millones de años. El campo no se invirtió de golpe: se debilitó, retrocedió y cambió varias veces durante decenas de milenios.