Cuando hablamos de animales, solemos pensar que la supervivencia de un grupo depende de lo que se transmite de generación en generación. Aquí podíamos decir que en el reino animal, la unión no solo hace la fuerza; también conserva la memoria. Pero hay otro recuerdo colectivo mucho más sutil, uno que ni siquiera necesita cerebros complejos. Un equipo liderado por el ecólogo social Mariano Calvo Martín, de la Universidad Libre de Bruselas, lo ha demostrado estudiando las cucarachas. Resulta que, cuando hay varias juntas, existe una memoria grupal que no está "guardada" en la cabeza de ningún individuo, sino grabada en la propia red de sus relaciones sociales.Estos insectos, en concreto la cucaracha americana (Periplaneta americana), buscan siempre la oscuridad y la humedad. Para averiguar qué pasa cuando su hogar cambia de forma permanente, los investigadores hicieron un experimento. Colocaron un recinto con dos refugios idénticos donde la única diferencia era el tipo de luz: uno tenía luz roja, que las cucarachas perciben casi como oscuridad total, y otro luz verde. Como era previsible, la mayoría buscó cobijo bajo la luz roja. Pero entonces llegó el verdadero dilema: los científicos intercambiaron la iluminación. El refugio que estaba lleno de cucarachas pasó a estar iluminado de verde y el vacío, en rojo.El dilema de quedarse o huir ante un cambio inesperado en el entorno Entorno de pruebas para el experimentoSegún el estudio, publicado en la revista PLOS One, la respuesta variaba por completo según el tamaño del grupo. Una cucaracha solitaria no se lo pensaba dos veces: al verse bajo la luz verde, se iba al refugio con luz roja. Una reacción de lo más lógica. Sin embargo, con los grupos pasaba algo completamente distinto. Si una colonia numerosa ya se había instalado antes del cambio, simplemente se quedaba allí, ignorando que las condiciones del entorno habían cambiado.¿Significa esto que las cucarachas recuerdan de algún modo dónde decidieron quedarse a vivir? En absoluto. La "memoria" no estaba en sus cabezas, sino en la atracción social. A cada cucaracha le encanta estar con sus compañeras. Cuando se junta un gran grupo, da igual si hay algún cambio ambiental que les indique que deberían mudarse; se quedan donde están. El resultado es que el grupo en su conjunto actúa exactamente como si recordara su elección inicial, aunque ninguna cucaracha por separado guarde ese recuerdo. El alimento que las cucarachas no soportan y que probablemente tengas en tu casa a plena vistaPara confirmar esta teoría, el equipo creó simulaciones por ordenador con insectos virtuales. Solo les dieron dos reglas básicas: preferir la luz roja y quedarse cerca de las demás, sin programar ningún tipo de memoria individual sobre el refugio original. Aun así, los modelos informáticos replicaron lo que ocurrió en el laboratorio. Según los autores del estudio, este fenómeno podría ir mucho más allá de estos insectos y estar presente en las decisiones colectivas que toman las bandadas de aves, los bancos de peces, las colonias de hormigas e incluso nosotros, los seres humanos.