Si no hubieran cancelado el concierto de Kanye West (Atlanta, Georgia, 49 años) en Londres, Dan Strange no estaría este jueves en Madrid. El inglés ha tenido que pagar vuelo, alojamiento y más de 300 euros de entrada para ver a su ídolo, a quien sigue desde hace más de dos décadas. No tenía alternativa: “El concierto de Reino Unido no fue posible”. Tampoco los de Francia, Suiza o Italia. Si el artista “no hubiera dicho lo que dijo”.Seguir leyendo